Una maravillosa
historia de amistad
Lorena Cañamero

Ternura, inocencia, diversión, son muchas las palabras con las que se podría describir lo que puedes encontrar entre las páginas de Lo que aprendí de mi pingüino. En esta primer novela, el inglés Tom Michell nos trae la historia real de la peculiar relación que estableció en su juventud con un pingüino de Magallanes (Spheniscus Magellanicus).
El encuentro fortuito que llevó al protagonista, profesor de inglés en sus años mozos en un internado de Buenos Aires, a salvar a esta extraña mascota durante unas vacaciones en Uruguay, se convierte en una historia que engancha y enamora a partes iguales.
Todos hemos oído alguna vez a alguien hablar con su mascota como si fuera a contestarle el animal en cuestión, pero pocos son los que han presenciado diálogos tan divertidos como los que mantiene en el libro este joven inglés con Juan Salvado, nombre con el que el autor bautizó a este ave marina. Las contestaciones que el protagonista deduce de las miradas, extrañas por la propia naturaleza del animal, convierten al bicho en un personaje por derecho propio con una personalidad entre chulesca e infantil.
El personal del internado, los propios alumnos y todas aquellas personas que se cruzan en el camino del pingüino acaban viéndose afectadas por los consejos y comentarios, que sin decir palabra, el sabio animal comparte con ellos.
Con un estilo ligero e ingenioso, Lo que aprendí de mi pingüino se convierte en una encantadora aventura en la que Tom Michell nos sumerge en los convulsos años 70 de Argentina y América del Sur, mientras enumera su preocupación por el destino de su querido amigo bicolor.
La historia de una amistad extraordinaria que, lamentablemente, y como en todas las historias reales, impide que la imaginación del autor permita alejar los momentos tristes y no te asegura el ‘felices para siempre’ como ocurre en esta conmovedora historia.
Si quieres leer el primer capítulo pincha aquí. Lo que aprendí de mi pingüino.


