El primer restaurante con una estrella Michelin del universo Ferrari en Un local que lleva mucha historia.
- uno más clásico (65 €) centrado en la tradición emiliana
- otro más experiencial (98 €) inspirado en los modelos Ferrari, además de carta.
Menú tradicional:
- Crème caramel de Parmigiano Reggiano: Flan de Parmigiano Reggiano de 36 meses de curación, cebolla asada y vinagre balsámico tradicional Villa Manodori
- Tortellini (icono de la zona)
- Cotechino alla Rossini (con foie gras y trufa): Embutido cocido de cerdo tradicional, foie gras, servido con pan brioche, cerezas amarena y virutas de trufa negra
- Zuppa inglese (postre clásico): Natillas de vainilla, glaseado de chocolate negro, reducción de alchermes
- GTO: Ostra a la parrilla, gelatina de tomate y cereza, espuma de mozzarella y albahaca.
- F40: Mollejas, jugo picante, ciruela, ajo negro y mostaza de limón.
- F50: Linguini de Gragnano, langosta a la parrilla, salsa de perejil y gel de limón.
- ENZO Tortellini de anguila, dashi, Parmigiano Reggiano y uva Grasparossa.
- LA FERRARI Esturión, pimienta, jugo de ternera, tinta de calamar y caviar Calvisius Oscietra.
- F80 Paloma, cebolleta, ruibarbo, rosa y abeto.
- SPEEDFORM Zabayone, vinagre balsámico Villa Manodori y cereza marasca.
El ambiente una de las claves del Cavallino: elegante pero sin rigidez. Aquí conviven el diseño contemporáneo, con el rojo Ferrari muy presente junto con el amarillo más histórico, fotografías de las varias épocas, guiños al mundo del motor y una sala luminosa y dinámica. No es un restaurante encorsetado, sino un espacio pensado para disfrutarse, donde tanto aficionados al motor como amantes de la gastronomía se sienten cómodos.
El servicio acompaña esa filosofía reforzando la idea de alta cocina accesible.
En conjunto
Il Cavallino no es solo un restaurante, sino una extensión de la identidad Ferrari trasladada al plato: velocidad convertida en ritmo de servicio, diseño llevado a la presentación y tradición reinterpretada con precisión contemporánea.
Un lugar donde la experiencia va más allá de la comida y se convierte en storytelling, entre la historia, la innovación y el placer de sentarse a la mesa que permite unir dos mundos: deporte y comida.














