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La novela o película perfecta

Vamos a imaginar cómo sería esa novela o película perfecta, una obra maestra que no OFENDA a nadie.

Pensemos primero en el protagonista (mejor LA protagonista así no ofenderá al colectivo feminista). Pongamos un nombre exótico para que parezcamos solidarios. Podríamos llamar a la protagonista Musoke (es un nombre africano, pero podría colar como oriental). Ella es una policía poetisa que reniega del uso de las armas y su principal arma contra el crimen es la poesía. Ella no apunta con la pistola a los malos, Musake les recita poesía y ellos entienden que han obrado mal y piden entrar en la cárcel voluntariamente.

Musake es una mujer transgénero enana, jorobada, pansexual (siente atracción sexual por todo tipo de panes), vegana, albina, no tiene brazos, sufre de esquizofrenia y trastorno bipolar,  tiene estrabismo (para aquellos que han estudiado la ESO, significa que es bizca), es sorda, muda (habla por señas, pero no pasa nada porque TODO EL MUNDO LA ENTIENDE), tiene un ojo de cristal, un pie de madera reciclada, le falta una oreja (la derecha), pero, pese a sus dificultades vitales, está cargada de un optimismo a prueba de balas.

Creo que están metidas casi todas las minorías oprimidas del mundo. Pido disculpas sinceras si me he dejado alguna, lo siento mucho de verdad.

Soy un opresor de mierda en el fondo, lo siento.

Para no ofender al colectivo más conservador y católico (que normalmente siempre ha sido el que ha dado más por saco con la censura) podríamos incorporar al padre adoptivo de la protagonista, Manuel Gutiérrez FRANCO. Alguien al que acusan de fascista SÓLO por tener una esvástica en el comedor y una pequeña cámara de gas en miniatura que le recuerda tiempos mejores. Pero no lo mostraremos como un sujeto despreciable, no. Manuel es un hombre tetrapléjico y sensible que vota a VOX, colecciona muñecos de la Gestapo, cocina un cocido madrileño de puta madre y le cuenta las bondades de un estado totalitario a su hija (aunque NUNCA se acuerda de que es sorda, pero da igual. Lo importante es mostrar una imagen amable de un fascista, que es humano también).

El villano podría ser John Cono, un violador de raza blanca (aunque puede cambiar de color de piel como los camaleones) necrófilo, coprófago y gerontófilo reincidente. Para no ofender a estos colectivos (además, como todos sabemos, el lobby de coprófagos de EE. UU. tiene mucho poder) podríamos decir que John es así de malo porque siendo niño, se enamoró de su vecina Molly. Molly era una anciana con Alzheimer que, para su desgracia, nunca le hizo caso (bastante tenía la pobre con acordarse de quien era) y ese trauma provocó que John devorara heces fecales mientras practicaba sexo con ancianas desdentadas. Así no ofenderemos ni a violadores, ni a gerontófilos, ni coprófagos ni a necrófilos…

¿Hay algún ofendido?

¿No?

¡Perfecto, vamos bien!

Debemos conseguir que la balanza de razas, tendencias sexuales, géneros sexuales (masculino, femenino, neutro, objeto directo e indirecto…entre otros muchos) sea equilibrada, aunque para cuadrarlo debamos resolver el teorema de Fermat, la teoría de la relatividad de Einstein y el asesinato de Kennedy.

Podemos meter también a Rocío, una nativa americana (cherokee para ser más concisos) con obesidad mórbida y un peso de 200 kilos, amiga de la protagonista. Rocío es campeona de atletismo y de salto de vallas (es RAPÍDISIMA Y SALTA MUCHO, LA JODÍA), ex alcohólica y, como no, con un optimismo a prueba de balas.

La historia es lo de menos. Lo verdaderamente importante es no herir la sensibilidad de NINGÚN colectivo bajo NINGÚN concepto. No hagamos como Lo que el viento se llevó, El señor de los anillos o La última tentación de Cristo y la caguemos, por favor.

¿Para qué queremos una historia?

¿Para hacer enfadar a la gente?

No, no. Creamos una… ¿historia? para no ofender a nadie…

Para conseguir nuestro objetivo sentaremos a nuestros protagonistas al borde de un acantilado observando el amanecer en silencio durante 4 horas (o 1400 páginas si es una novela). Podrían hablar, pero estarán callados para no herir sensibilidades. Al final, cansados de un mundo atroz, se tiran al vacío (aunque hayamos dicho que eran optimistas y la coherencia narrativa se vaya a la mierda) y nosotros por fin podemos descansar e irnos a dormir sin traumas de ningún tipo.

Sanos y salvos, menos mal….

Lo que habremos visto es una MIERDA como un piano, pero no nos sentiremos ofendidos.

Lo que habremos visto es una OBRA DE GUSTO DISCUTIBLE, pero no nos sentiremos ofendidos.

ESO ES LO IMPORTANTE, COÑO

Perdón, he dicho una palabrota…

ESO ES LO IMPORTANTE, PARDIEZ…

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