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Comer excrementos es saludable

¡Hazlo estúpido!

Menuda gilipollez acabo de decir, ¿verdad? Pues sí, es una estupidez tan grande como el pene erecto de un diplodocus, pero si consideramos que el titular de esta afirmación es repugnante y falso, ¿por qué existen personas que reniegan una y otra vez de la “masa” y apuestan por lo elitista como si fuera la verdad absoluta?

Según la RAE, una de las definiciones de elitismo es la siguiente: actitud proclive a los gustos y preferencias que se apartan de los del común.

Pues bien, sólo un reducido grupo de seres humanos siente afición por la degustación culinaria de heces fecales (gracias a Dios) lo que convierte a esas personas en “elitistas” por tener una afición que se aleja de lo “común”. Vamos, que la coprofagia también podría considerarse “elitista” al ser practicada por un grupo escaso de personas, pero eso no significa que sea saludable. Pues lo mismo pasa con la cultura.

No voy a ser yo el que defienda la cultura de masas ni mucho menos, pero ¿por qué una obra de un autor “para minorías” tiene que ser mejor que un blockbuster o un bestseller? ¿Es siempre mejor el cine checoslovaco de los 70 (subtitulado por supuesto para apreciar mejor el acento) que una peli de Los Vengadores? ¿Cuál de esas dos pelis volverías a ver en tu casa mientras comes… (ejem, ejem) …palomitas?

Todos tenemos un conocido “elitista”, alguien que menosprecia constantemente los gustos de la mayoría y se sitúa en un escalafón superior al resto (lo hace él mismo para que el resto vea lo inteligente que es), pero los que se llevan la palma son los críticos “profesionales”. Gracias a ellos me he tragado algún ñordo cinematográfico importante.

Ante todo, señores críticos, debo daros las gracias por ayudarme a conocer algunas pelis de autor que han resultado ser una grata sorpresa, pero también he tenido la desgracia de ver otras que deberían arder en el infierno por toda la eternidad.

Incluso con algunas tuve ganas de arrancarme los ojos cuando acabé su visionado (como Edipo al descubrir que se estaba tirando a su propia madre). (¡Toma spoiler!). A continuación, como anexo, comentaré algunas películas dañinas para la salud y alabadas por ese sector de la crítica que admira todo lo que se salga de lo normal, aunque sean abominaciones (la última de Star Wars es un engendro, pero como no gusta ni a críticos ni al público mentalmente sano, ni la comentaré).

No son todas las que son, pero son todas las que están y añado críticas que resultan graciosas. ¿Cuánto les habrán pagado por decir esas chorradas?

Neon Demon

“Refn mezcla la realidad con los sueños y las pesadillas de la protagonista, y consigue así ese tono suyo tan distintivo (…) Es otro ejercicio interesante con un desenlace tan metafórico como impactante.” 

Ignasi Juliachs: Diario La Vanguardia

Esta peli fue premio del Jurado del Festival de Sitges de 2016 y dirigida por el director danés Nicolas Winding Refn (el de Drive, lo único bueno que ha hecho este majadero en su vida).

Este deshecho fílmico que levanta aplausos entre los mas “intelectuales” es una obra vacía de contenido, pedante y absurda que pretende “denunciar” la superficialidad utilizando la superficialidad (¿?).

Se trata de una película que intenta ser transgresora, pero se queda en ridícula. Una copia marca Hacendado de David Lynch (ya quisiera ser como el director de Twin Peaks) que encima intenta darnos lecciones en forma de crítica social.

Por favor, que las autoridades competentes condenen a este director a cadena perpetua por crímenes contra la humanidad. (Yo propondría utilizar su visionado para hacer confesar a delincuentes peligrosos. Sí, ya sé que es muy cruel y que iría en contra de la declaración de derechos humanos, pero si todo el mundo se la salta, ¿qué más da?

El árbol de la vida

“Inspirador, casi inabordable, complejísimo, hermoso, trascendental poema en imágenes (…) una obra que queda para la historia del cine desde ya” 

Javier Ocaña: Diario El País 

 (Laaargooo plano del espacio, de los dinosaurios y de su puta madre mientras una voz en off dice moootheeeerrr todo el rato). Maldita sea, que alguien deje de darle drogas a Terence Malick, por el amor de Dios.

Malick tiene grandes películas, pero El árbol de la vida no es una de ellas. Esto no es poesía, joder, es mierda pretenciosa. Si quieres acabar con la vida de tu peor enemigo de forma lenta, ponte una maratón de El árbol de la vida y Viaje del tiempo: el viaje de la vida. Ni la Gestapo era tan cruel.

Ad Astra

“La más íntima y personal de las aventuras espaciales nunca rodadas. (…) una película esencialmente bellísima, magnética en cada uno de sus planos tan contemplativos como vibrantes. 

Luis Martínez: Diario El Mundo.

Algún “iluminao” la comparaba con la “nueva 2001” (supongo que iría de coca hasta las orejas), pero no es más que una imitación de El corazón de las tinieblas en el espacio.

Os juro que las pelis de Crepúsculo y Fast & Furious tienen más coherencia narrativa que este pastiche prepotente y con filosofía de Paulo Coelho. La escena de los monos asesinos espaciales es de traca y la parte final en plan Iron Man, una delicia sin pies ni cabeza.

Planos de Brad Pitt serio, el espacio y alguna chorrada más como la escena de la luna que intentan enseñarnos lo hermoso que es vivir. Lo siento, pero no soporto que me traten como un imbécil y esta peli trata al espectador como si tuviera algún retraso.

Holy Motors

“Película inagotable y mutante, capaz de trascender su aparente pesimismo en el fértil renacimiento de un cineasta inspirador, es un espectáculo ideal para sobreexcitar todas las zonas erógenas del espectador” 

Jordi Costa: Diario El País

Cuando salí del cine comentamos esta película un amigo y yo. Ninguno de los dos sabíamos que cojones acabábamos de ver. ¿Un actor que cambia de forma? ¿Coches hablando? ¿Monos que van a trabajar? ¿Un mendigo que come flores? Vale, me encanta el surrealismo, pero creo que aquí Leo Carax (el director) patinó y se le fue la castaña mil pueblos porque hay escenas que quedan muy ridículas.

Lo único salvable (en mi opinión) fue la escena en la que Kilie Minogue y el protagonista (el tío más horrendo y con el pene más feo que he visto en años) pasean por un centro comercial abandonado mientras ella interpreta una canción muy triste y hermosa. Una muy buena escena, pero son diez minutos en una peli de dos horas.

La lista de pelis “elitistas” que “encantan” a los críticos y asquean a cualquiera con dos dedos de frente es larga y, podría seguir, pero la mierda también empacha…

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