En Montreal pareció volver la Mercedes dominante de otros tiempos: George Russell se llevó todo, Sprint y pole, con una actuación impecable. Pero el verdadero espectáculo estuvo dentro del propio garaje de Mercedes.
En la Sprint, Russell controló la carrera desde delante, mientras Kimi Antonelli atacaba como si fuera la última vuelta del campeonato. Los dos casi llegan al contacto y Toto Wolff tuvo que intervenir por radio para calmar al joven italiano. Esa agresividad le costó caro: perdió ritmo y terminó superado por Lando Norris. Resultado final: Russell primero, Norris segundo y Antonelli tercero. Emociones en pista que hace mucho que no vivíamos. Y hay que agradecer a Mercedes por dejar a sus dos pilotos luchar de esa manera.
Después llegaron las clasificaciones, y Russell volvió a golpear fuerte: vuelta final espectacular y pole position con un tiempo brutal. Antonelli completó la primera fila para Mercedes y Norris quedó tercero. McLaren sigue siendo muy fuerte, pero a una vuelta Mercedes pareció encontrar algo especial con las mejoras estrenadas en Canadá.
Mientras tanto, el fin de semana dejó escenas surrealistas: Alexander Albon atropelló una marmota en los entrenamientos y destrozó parte del coche, perdiéndose la Sprint Qualifying.
¿Ferrari? Algunas señales positivas, pero todavía lejos del nivel esperado. Lewis Hamilton se mostró más competitivo que en carreras anteriores, mientras Charles Leclerc siguió sin encontrar comodidad con el coche. En Red Bull tampoco hubo tranquilidad: Max Verstappen pasó gran parte del sábado quejándose del equilibrio del monoplaza.