En el corazón de Haro, capital del vino de Rioja Alta, encontramos varias bodegas históricas, entre las cuales la famosa bodega de CVNE.
Es aquí, en el barrio de la estación, que vivimos una experiencia que fue mucho más que una visita con degustación. Fue un recorrido por la historia de uno de los lugares españoles donde se forjó el vino ahora conocido a nivel internacional.
Dónde todo empezó
El barrio de la estación de Haro es considerado la ¨milla de oro del vino¨ porque es aquí que encontramos la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo.
Su origen está ligada por supesto a la llegada del ferrocaril en el siglo XIX, que transformó por completo la ciudad, pero la razón de la instalación de bodegas a su alrededor es debido a una crisis en otro país…
Hablo de Francia y de la plaga de la filoxera que cambió el destino de la Rioja. De hecho en el siglo XIX, los viñedos franceses fueron devastados por esa plaga que arrasó todas sus cepas provocando escasez de vino en Francia, razón por la que los bodegueros de allá cruzaron la frontera hacía la Rioja y empezaron a exportar ese vino en sus territorios.
Los hermanos Real de Asúa
Los hermanos Eusebio y Raimundo Real de Asúa fueron dos destacados empresarios bilbaínos, reconocidos fundamentalmente por ser los fundadores de la Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE) en 1879, una de las bodegas más icónicas de la Rioja.
Su llegada a Haro no fue casual, ni puramente empresarial, más bien fue de salud. Según la propia historia de la bodega, los hermanos tenían problemas respiratorios y fue el asma que llevó la familia a trasladarse en busca de un clima más favorable.
La visita
La visita imperial recorre los espacios en los que se elaboran los vinos más emblemáticos de España y suele incluir:
- La ‘aldea del vino’: el corazón de la bodega. Un patio central rodeado de edificios históricos.
- Naves de vinificación y crianza: aquí es donde aprendemos el proceso completo desde la fermentación hasta el envejecimiento, incluyendo espacios increíbles como la nave diseñada por el mismo Eiffel.
- El ´cementerio del vino´: quizás la zona más peculiar de la visita. un impactante espacio, el único subterraneo de la bodega, en la que reposan botella shistóricas cubiertas de polvo y moho, en un ambiente oscuro y humédo que parece haya detenido el tiempo. Más que un cementerio, lo podemos definir como una biblioteca de vinos, un almacén donde encontramos la historia de la bodega desde su principio. De hecho al entrar, a la izquierda, hay una pared de exposición, cerrada con llave en la que se encuentran todas las botellas más importantes, seleccionadas por expertos, en la celebración del centenario de la bodega y que no se podrá abrir bajo ningún concepto. Bueno uno, reunir a los que firmaron ese pacto en la celebración d elos 200 años de la bodega…
- La sala de catas Imperial: el momento culminante en una sala que solía ser la antigua tienda y que ahora es dedicada a degustaciones de los vinos reserva de la bodega y a eventos especiales.
Al acabar la visita te recomendamos visitar el espacio ´Wine Bar´. Una tienda preciosa y moderna en la que podrás comprar las botellas que degustaste en la cata, o tomarte una última copa al sol en la preciosa terraza al exterior del espacio.
Si quieres vivir esta experiencia te dejamos el enlace a la web con más info y entradas. Puedes consulatr todo aquí.





