Jueves 4 de junio
La organización del Primavera Sound ya advertía sobre las precauciones que debíamos de tomar antes de salir de casa. Se pueden entrar paraguas plegables, llevar chubasquero, recambio de calcetines y de alguna prenda más, por aquello de poder acabar mojados hasta la ropa interior y, por desgracia, no se equivocaron.
El primer día grande del Festival se preveía complicado por lluvias incesantes y fuertes rachas de viento. Y, por casualidades de la vida, ni los meteorólogos, que no suelen acertar demasiado, ni el Festival, al que algunos tildaron de alarmista, erraron en su recomendación. Todos tenemos claro que contra las inclemencias del tiempo, no se puede luchar, pero esta vez, la lluvia hizo todo el daño que podía hacer. Los tres cabezas de cartel de la noche del jueves, quedaron anulados después de dos horas de lluvia continuada, fuertes vientos que complicaban la estabilidad de las mastodónticas estructuras de los escenarios y una una incómoda incertidumbre y cambios de horarios sujetos a la disposición de las lluvias torrenciales y los vientos huracanados.
Lo de Massive Attack es ya un clásico. En 2020 cancelaron como cabezas de cartel. A causa de la imposición de las restricciones por la pandemia, el Festival al completo quedó anulado. En 2022, y prácticamente en el último momento, los de Bristol vuelven a cancelar como cabezas de cartel. En esta ocasión fue por la indisposición por problemas de salud de uno de los integrantes de la banda. Así que, contando con esta nueva cancelación en 2026, llevamos tres veces consecutivas privados del colectivo capitaneado por Grant “Daddy G” Marshall y Robert “3D” Del Naja. Con Doja Cat la cosa fue totalmente diferente.
Era el debut por todo lo alto de la estadounidense en el Primavera Sound y su frustración, y la de sus fans, se pudo ver en directo en el feed de X de la estadounidense intentando calmar los ánimos y buscar un pequeño resquicio entre tanta lluvia para poder realizar su show. Una pena, pero también quedó cancelado. Pero si tengo que hablar de un concierto que me dolió en el alma que se cancelara, ese fue el de nuestra reina Alba Farelo, a.k.a. Bad Gyal.
La habré visto como siete u ocho veces en directo, creo que todas las que ha actuado en Barcelona desde su primera mixtape, incluida la última, no hace demasiado, asistiendo a uno de los tres conciertos que la catalana dio en el Palau Sant Jordi en la presentación de su último álbum (Más Cara, Interscope Records, 2025), pero verla en el escenario grande del Festival y en la compañía en la que lo iba a hacer, se iba a convertir en uno de los momentos más disfrutables e intensos con diferencia, no sólo del Festival, si no del año. Pero como no ocurrió cuando se casó la reina, yo no soy nada monárquico pero recuerdo la que estaba cayendo el día de la boda entre Letizia y Felipe, a nuestra reina del dancehall, sí que le anularon su entrada triunfal.
No voy a negar que entre la compañía, las idas y venidas de la zona de Mordor y las cervecitas, aunque acabamos hasta las trancas de agua (ropa interior incluida), las ganas de fiestas, diversión y alegría se impusieron ante tal cúmulo de despropósitos, y eso, como ya he dicho, fue gracias a la compañía. Desde aquí, un emotivo y sincero abrazo a mis tres partners-in-crime, Luca, Sara y Teresa, no sé qué hubiera hecho sin vosotras.
Relatado lo accidentado de la jornada del jueves, toca narrar los disfrutes y sorpresas que nos deparó el día comenzando con el dúo surcoreano Hypnosis Therapy en el escenario Schwarzkopf. Sin haber escuchado demasiado atento a su propuesta en estudio, de primeras es algo caótica y excesiva, la representación en directo que hicieron de esa propuesta, sobrepasó con creces cualquier expectativa puesta en ellos demostrando una capacidad para enloquecer al público, impropia de las horas y de la cultura coreana.
Compuesto por el rapero JJANGYOU, protagonista principal del sarao que salió a escena enmascarado, y el DJ / productor JFlow, quien ejercía claramente la función de MC de apoyo y animador desbocado del cotarro, lo de este dúo de desfasados fue de lo más impactante del día, y eso que acabábamos de empezar.
Apoyados en un sonido absolutamente ensordecedor y devastador, siempre agradecido al Primavera Sound por los niveles de volúmen y la calidad de sonido, y tomando como referencia las enseñanzas de The Prodigy, añadiendo al techno rave y al breakbeat de los británicos todo tipo de influencias actuales, retazos de hyper pop acelerado, glitch digital y cyberpunk de guerrilla se dan de hostias con el jungle, el drum and bass y el breakcore en medio de una batalla campal de gritos, pogos y euforia desmedida, sus poco más de cuarenta y cinco minutos de concierto se convirtieron en la perfecta puesta a punto para comenzar el Festival con los niveles de energía por las nubes. Como decía JFlow antes de bajar al pogo a liarla como uno más, – Everybody dance, everybody jump, everybody scream -.
Acto seguido, nos dirigimos al escenario Damm situado en la zona más retirada del Festival, Mordor para los incondicionales, para disfrutar del concierto de Aiko El Grupo. Con un par de discos de power-pop rabioso en su haber, y otro más que tiene que llegar de manera inminente producido por el gran Santi García, el show de las madrileñas Teresa (también en Repion junto a su hermana Marina), Lara y Bárbara se descubrió como uno de los más enérgicos e irónicos de la jornada. Con una “mascota enmascarada” apareciendo de vez en cuando para tocar las narices a las componentes, todo muy gracioso, y a la que Teresa acabó echando a patadas literalmente, otro de los momentos especiales del concierto llegó cuando subieron a unos cuantos amigos que estaban entre el público para ponerles a todos narices de Pinocho y cantar junto a ellas.
Una selección de temas de lo más estelar, incluyendo sus dos singles recién estrenados (el aWard es para : y modo sigilo) además de un tema inédito, en la que no faltaron Sexo Fender (Cenicero), k pesao, Es la forma que tienes de ocultar algo que tines en tu mente y la imprescindible, con la que finalizaron el set, Niños futbito y niñas lo que sea.
La intensidad y los gritos de Teresa se palpaban en el ambiente y eso es algo que es muy de agradecer a esas horas tan tempranas, pero fue una pena el nivel de volúmen, deberían haber sonado más fuertes, al menos para mi gusto. Pero lo que sí que dejaron claro Aiko El Grupo, es que la gente está totalmente emocionada y entregada a sus desquiciadas e irreverentes tonadillas juveniles. Deseando escuchar el nuevo disco.
Sin movernos del espacio de Mordor, el escenario Revolut está pegado al Damm y se van alternando entre ambos los que se consideran los cabezas de cartel del Festival por aquello de tocar en los dos escenarios más grandes del recinto del Fòrum, llegaba uno de los momentos más esperados por el público (extranjero). El britránico Dev Hynes venía con su proyecto Blood Orange y con un segundo disco bajo el brazo, Essex Money (RCA Records, 2025), que se convirtió en uno de los más destacados y comentados del pasado 2025.
En mi caso, me quedé por pura curiosidad y no duré ni veinte minutos. Su propuesta en estudio no llama mi atención de ninguna manera, la pena fue que en directo tampoco consiguió emocionarme. No voy a negar que tanto la banda que llevaba como sus habilidades de multiinstrumentista, mostraban una calidad fuera de toda discusión, pero cuando no conectas, el R&B de aires clásicos nunca ha ido conmigo, no conectas.
Mi siguiente opción estaba en el Cupra, el antiguo Ray-Ban de toda la vida, con el trío canadiense Men I Trust. Su suerte de dream-pop indie funcionó a las mil maravillas con un sonido de lo más dulce y delicado, como su cantante Jessy Caron, también a la guitarra, pero para una persona como yo, de casi cincuenta años, lo de Men I Trust es repetición sobre repetición. Entiendo que haya todo una nueva ola de grupos y fans centrados en el dream pop de carácter etéreo y delicado, pero para los que vivimos el momento de creación del estilo y su pico más álgido a finales de los 80 y principios de los 90, el resurgir del estilo, no nos emociona de la misma manera que a las nuevas generaciones.
Eso sí, su directo es impecable en todos los sentidos, aunque parezca una reunión de la Iglesia Mormona de los Santos de los últimos días. Bien para pasar el rato, pero después de la energía desbordante de Hypnosis Therapy y la descarada intensidad de Aiko El Grupo, este fue el momento perfecto para tomarse un refrigerio a la sombra y comentar la jugada con mi compañera Magda.
Finalizados Men I Trust, y con el cielo empezando a clamar venganza, otra de las bandas más esperadas del Festival se subía a las tablas del escenario Occident. En este caso eran Geese, la banda de Nueva York que ha conseguido conquistar los corazones de los rockeros más jóvenes de la escena, de la misma manera que lo ha hecho con los que ya peinan canas. Su fusión de rock con aires folk y trazas de progresivo sonó como un tiro en el escenario Occident, no lo vamos a negar. Pero tanto sus digresiones instrumentales como la característica voz de su cantante, Cameron Winter, quien ya había ofrecido un concierto hacía pocas horas en el recinto del Auditori presentado su primer disco en solitario (Heavy Metal, Partisan Records 2024), no son nada de mi agrado. Pensaba que probando en directo, quizás me podían hacer el click y descodificar toda esa maravilla de la que todo el mundo habla, pero ni con esas. A los veinte minutos estaba totalmente fuera.
Como no podía ser de otra manera, una vez liberalizada la agenda de conciertos, me fui corriendo al pequeño Schwarzkopf de nuevo para disfrutar de LaBlackie, una opción que no podía fallar. Era ya mi tercera vez con la rapera catalana y tengo que admitir que cada vez la disfruto más y cada vez suena mejor. Hay que tener en cuenta que LaBlackie defiende sus canciones sin acudir ni al autotune ni a las voces de fondo, y eso es algo bastante fuera de lo normal en la escena urbana actual. Nada nuevo bajo sol, rap de nueva hornada, urban descarado y reggaeton sucio, un pack que le va como anillo al dedo a LaBlackie y a su inseparable compañera de directo y estudio La Selly, con la que se cantó Big Mamma de su último EP y ese pedazo de hit llamado Besties Freestyle Pt.3. Una pena que la catalana no calculara bien la extensión del set y le cortaran el sonido justo antes de cantar su tema más emblemático, Costilla de Raxet, privándonos de ese momentazo. Como rezaba una de sus recurrentes visuales, – Once you go black, you never go back. –
Y para finalizar el día, justo antes del nombrado diluvio universal, tocaba mi estreno en el Port, el escenario que queda justo en frente del Schwarzkopf y en el que normalmente van a caer las bandas más pequeñas e interesantes del Festival. En este caso, la emoción por mi parte era máxima. Había llegado el momento de ver por primera vez a Agriculture, la banda de “ecstatic black metal” (tal como ellos se etiquetan) venida de Los Ángeles y dispuesta a destrozar cuerpos y mentes sin piedad. Mucho se hablará del concierto de Knocked Loose como lo más bestia del Festival, pero los que asistimos a la descomunal propuesta de los angelinos, en la que cabe desde el shoegaze más experimental, pasando por pasajes folk de carácter clásico, hasta llegar a una vehemencia post-black de lo más explosiva y emocionante, sabemos que pocos pudieron llegar a las cotas de contundencia y entrega de la banda capitaneada por Leah Levinson y su imponente bajo de cinco cuerdas. Crowd surfing, circle pits loquisimos y una actitud de lo más afable y amable (con contínuos cánticos a favor de Palestina), contrastaban con una fortaleza en los riffs y unas agudas y cavernosas voces, absolutamente insuperables. Una pena que se les cortara la electricidad en dos ocasiones a causa de la lluvia y tuvieran que dejar a medias un set aplastante.
Después de esto, no nos quedaba otra que sufrir el vía crucis de la lluvia e irnos para casa con la ropa mojada y el alma henchida.






