Sábado 6 de junio
El sábado era el día en que más bandas nacionales iba a ver, aunque estaba claro que el plato fuerte de la jornada era la banda británica The XX.
Un concierto que se presentaba realmente especial prácticamente una década después de su último directo en el Primavera Sound y de su parón indefinido como banda. Eso sumado a artistas como Barry B, Depresión Sonora, Rusowsky, Touché Amoré o My Bloody Valentine, el Festival nos proponía un cartel de lo más apetecible y jugoso. Eso por no hablar de la sorpresa que nos tenía preparada el Primavera que descolocó y tergiversó mis planes irremediablemente.
La primera parada, como ya es tradición, era en Schwarzkopf. Allí nos encontramos con Ven’nus, artista catalana que sacó su tercer largo titulado mai vista trista (Halley Records, 2026) a principios de año y que ya pude ver en directo en su presentación del disco en la sala Apolo 2 de Barcelona el pasado marzo.
Un disco que, a medida que van pasando los meses, se va convirtiendo en uno de mis favoritos de este 2026. Con un alto contenido arty tanto en sus directos, con un grado considerable de performance y un concepto estético de lo más interesante, como en sus letras e interpretaciones, esa carga sentimental que desprenden sus canciones casan a la perfección con la deriva poética de su escritura, la de Sabadell ofreció uno de los conciertos más abrazables y disfrutables del día.
Acompañada por una banda de lo más eficiente, teclados, vientos, sintetizadores y guitarra, Valèria Núñez volvió a desplegar todas sus habilidades sobre las tablas para convencer y enamorar a los más atrevidos y madrugadores. Su estilo bascula entre el techno pop bailable y el electro pop delicado consiguiendo el equilibrio perfecto para meterse de cabeza en ese cajón de sastre que es actualmente la etiqueta urbana. Con temazos como x vilapicina, qui s’enamori perd, FA FRED,,,parabrises, al PS amb la maria o esa preciosidad extrema que es Carmen se fue, mi corazón lo tiene ganado para siempre.
El crecimiento exponencial que ha experimentado Barry B con tan sólo un disco debut (El Chato – Universal Records, 2024) y un EP (Infancia Mal Calibrada – Universal Records, 2025) es de locos. No hay duda de que su canción junto a Diego de Carolina Durante (Yo Pensaba Que Me Había Tocado Dios) le dio una visibilidad enorme a su proyecto, pero no es menos cierto que sus incendiarios conciertos, empezando por el del Riverland (Asturias) del pasado año, continuando con el del FSTVL*B (Barcelona) en su anterior edición, y finalizando con los dos sold-outs consecutivos que ha hecho este año en la sala Apolo (Barcelona), mucho tienen que ver con su meteórico ascenso.
Afincado en esa parcela mucho más conectada con la nueva ola pop-rock nacional que con la etiqueta urbana, donde se mueven gente como los nombrados Carolina Durante o sus inseparables Rusowsky y Ralphie Choo, la energía que emana de los conciertos de este burgalés de nacimiento, es pura y sin filtrar.
Dotado de unas habilidades sobre el escenario arrebatadoras, ya sea con temas más intensos como su Infancia Mal Calibrada, con otros más bailables como ese (casi) himno generacional llamado Monster Truck, o la muy sentida y emotiva Victoria, donde se me cayó alguna que otra lágrima durante su interpretación a la acústica, la capacidad de Gabriel Barriuso para emocionar y llevar a su público al éxtasis de la felicidad, es la gran baza de sus shows. Silverado, su nuevo single, sonó impresionante.
Todo un lujo poder verlo a una hora de la tarde en la que Mordor (Revolut) era de fácil acceso. Escenario enorme, público súper entregado y una vibra de lo más contagiosa y enérgica. Un concierto de 10. A la espera de su directo en el Club Sant Jordi de Barcelona para el año que viene con nuevo disco bajo el brazo.
De regreso al Schwarzkopf para ver a Marcos Crespo y su banda con el concierto de Depresión Sonora. Después de habérmelo perdido el pasado febrero cuando hizo la presentación de su último disco Los Perros no Entienden Internet (…Y Yo no Entiendo de Sentimientos) (Sonido Muchacho, 2025) en la sala Apolo de Barcelona colgando el cartel de sold-out, era imprescindible verlo bien cerca y así fue, además de en la mejor compañía posible.
Viéndolo en directo con la banda, cosa que no ocurría en su debut, se nota que el proyecto de Marcos va mucho más allá de su experiencia en estudio. Crecidos sobremanera, con un sonido mucho más directo y orgánico, y una presencia escénica de lo más sólida, la propuesta de Depresión Sonora pasa por una banda de rock solvente en la que el post-punk y las derivas electrónicas, se fusionan de manera natural con la banda en directo que, sin alejarse del todo del carácter más humilde que tienen las canciones en el disco, explotan en tu cara con una potencia y una dinámica mucho más contagiosa y evidente.
El concierto fue impecable, de eso no hay duda, con un recinto del Schwarzkopf bastante concurrido, sobre todo para esas horas de la tarde, pero quizás lo más destacable de ese rato, fue el anuncio sorpresa de que Olivia Rodrigo iba a tocar esa noche en el Primavera Sound. Una noticia que cambió por completo mis planes nocturnos.
Con la cabeza todavía descolocada y el corazón en un puño con el anuncio del concierto de Olivia Rodrigo, nos vamos al Occident, otro de los escenarios medianos del Festival, para ver el concierto de la americana Ashnikko. Con una posición política y social mucho más contundente y militante de lo que pueda parecer tanto por su estética otaku, como por lo lúdico de sus discos y sus conciertos, Ashton Nicole Casey no duda en posicionarse en favor del feminismo interseccional y la diversidad sexual, así como en contra de la brutalidad policial.
Sus shows, en los que caben todo tipo de parafernalia colorista, cortoonesca y excesiva, funcionan como la fantasía glitch digital perfecta para una generación que se mueve dentro de unos códigos muy concretos en los que la libertad de expresión, la libertad sexual y la inclusión, son las bases de unas canciones que van desde el hyper pop más exagerado y recargado, pasando por el trap de carácter pop y descarado, hasta llegar al techno bailable más alocado y efectista.
Con un espectáculo plagado de colores, fantasía y estímulos visuales, utilizando también la hyper sexualización de su propio cuerpo dentro de una estética concreta, Ashnikko dio uno de los conciertos más disfrutables, sorpresivos, bailables, significativos e importantes del Festival dejando claro el nivel de disfrute que te puede hacer sentir la de Carolina del Norte si olvidas a un lado los prejuicios y te dejas llevar por su inagotable y despampanante universo. No pudimos dejar de bailar ni un segundo.
Y para seguir con la primera entrada en la nocturnidad del último día, nos dirigimos al escenario Cupra, el más cercano al Occident, para disfrutar de la verbena / fiesta de disfraces temática protagonizada por Rusowsky y su banda de Doppelgängers. Daisy se ha convertido en uno de los discos nacionales más escuchados desde que saliera al mercado en mayo del pasado 2025 consiguiendo unos números, para ser un debut, de lo más exagerados. El vallisoletano ya avisó en 2024 cuando, sin tener ningún disco en el mercado, llenó la sala Apolo de Barcelona hasta la bandera ofreciendo un directo de lo más explosivo y contundente plagado de hits descomunales y colaboraciones estelares.
Pero el salto de gigante que ha conseguido realizar con su primer disco largo, Daisy (Rusia-IDK / Warner Records, 2025), llenando el Club Sant Jordi al completo y ofreciendo un show con una producción de lo más ambiciosa, no está al alcance de cualquiera. Músico, productor, creativo, cantante y compositor, Ruslán Meidavilla se rodea de una banda de músicos y coristas excepcionales que le dan forma a un directo de lo más colectivo e hipnótico. Una pena que aquí no salieran a escena Las Ketchup como ocurrió en algunas fechas de la gira de presentación del disco, pero está claro que la capacidad de Rusowsky para sorprender, enamorar y hacer bailar al público es incuestionable. Personalmente, creo que su directo no acaba de equilibrar bien los tempos y los moods de las canciones.
Bloques más diferenciados o una progresión de temas mejor enlazados según sus carácteres, muy diferentes entre ellos, creo que haría funcionar mejor la dinámica de sus directos, pero es indudable que estamos ante uno de los artistas con mayúsculas más importantes de la escena pop nacional de los últimos años.
Mi nerviosismo y mi tensión acumulada durante las cinco horas previas al concierto de Olivia Rodrigo, se tornaron en satisfacción y emoción a flor de piel al verla subir al escenario y cantar las primeras notas de bad idea right?, uno de los singles más enérgicos de su anterior GUTS (Geffen Records, 2023).
Ubicado en el Occident a la misma hora en la que My Bloody Valentine y Touché Amoré desplegaron sus habilidades en el Revolut y el Schwarzkopf respectivamente, todos mis planes quedaron anulados por ver a la que, actualmente, es una de mis cantante pop favoritas junto a Billie Eilish. Su carácter pizpireta y sus canciones de inclinación guitarrera, tomando referencias rock dosmileras para filtrarlas a través de su propia fórmula mainstream, hacen de ella uno de los reductos más frescos y diferentes de la actualidad musical internacional.
Mientras que la mayoría intentan imponer la vanguardia, la innovación y la renovación de los sonidos digitales, ella tira de influencias rockeras y pop chicletero para significarse como lo que es, una chica a la que le gusta saltar, gritar y emocionarse con la música en su formato más tradicional.
El reducido setlist, con un equilibrio perfecto entre la intensidad y la emotividad, tomó cuatro canciones de cada uno de sus dos primeros discos y nos regaló tres singles de su recientemente estrenado you seem pretty sad for a girl so in love (Geffen Records, 2026). Ya fuera con el público finalizando al unísono las frases de temas tan coreables como ballad of homeschooled girl, all american-bitch, esa imprescindible de sus directos como es vampire o la final good 4 you, o llorando a lágrima tendida y con el corazón vibrando de pura emoción en temas como drivers license y traitor, la californiana no paró de correr de un lado a otro del escenario, hubo un momento en el que casi acaba por los suelos, y emocionarse con su público al piano haciendo brotar lágrimas a más de una.
Llegaba la hora de presentar dos de sus nuevos singles, drop dead y the cure, ejecutados en el bloque central del concierto. Ambos sonaron maravillosamente bien con un público que se las sabía ya al dedillo. Pero el momento más estelar de la noche estaba todavía por llegar.
Olivia Rodrigo siempre ha reivindicado a Robert Smith de The Cure como uno de sus ídolos más queridos y referenciales, tanto es así que en su concierto de Glastonbury de 2025 la Rodrigo sacó a Smith en su set del Festival para cantar con él Just Like Heaven y Friday I’m In Love, dos de los hits más conocidos de la banda británica. Una jugada que dejó a muchos descolocados, pero que resultó en una unión intergeneracional de lo más deliciosa y necesaria. Dentro de mi fantasía de fan incondicional, cabía la posibilidad de que eso se repitiera en el Primavera Sound, sobre todo teniendo en cuenta que Robert Smith dio el concierto principal de la noche anterior en el Festival.
Curiosamente y justo después de sonar the cure, el single de su nuevo disco que más se aproxima a las enseñanzas de los de Crawley, la Rodrigo anuncia un invitado para cantar la premier mundial de what’s wrong with me, el tema contenido en su último disco cantado junto a Robert Smith. Si mis lágrimas por la emoción de estar viendo finalmente a la Rodrigo no fueran suficientes, la llantera incontenible que se apoderó de mí cuando Robert Smith salió a escena, dejó patente cuál fue mi concierto favorito del Festival.
Lo de Olivia Rodrigo había sido un top absoluto dentro mi Festival personal, pero tenía claro que el regreso de los británicos The XX al Primavera, no iba a quedarse en una anécdota. Cuarta vez del trío formado por Jamie, Romy y Oliver en el recinto del Fòrum con su electro pop minimalista y reconfortante desde que en 2010 lo hicieran por primera vez y en 2017 por última. Con casi una década de diferencia entre su último concierto y la reaparición de la banda, las carreras de sus componentes han seguido en solitario durante esos años, el regreso del combo británico al Primavera significaba el muy añorado retorno de los héroes de negro. Si el concierto de la Rodrigo trajo a la gente en masa a su concierto, lo de la banda londinense fue mucho más exagerado.
Tocando siete temas de su debut, entre las que cayeron la inicial Crystalised, Night Time, Shelter y la final Intro, con un remix a cargo de Jamie espectacular, del segundo ejecutaron tres, Angels, Fiction y Sunset, y las mismas de su último largo, Say Something Loving, I Dare You y Hold On, con la que además se marcaron otro remix de escándalo.
Un setlist absolutamente precioso y arrebatador coronado con unas imágenes de ellos por las pantallas absolutamente irresistibles, esa estética en blanco y negro le sienta de maravilla a sus canciones. Pero más allá de los temas seleccionados de sus tres álbumes como The XX, las sorpresas fueron llegando a lo largo de todo el setlist incluyendo algunas canciones de sus discos en solitario dejando claro el amor incondicional que los une.
Siendo el Enjoy Your Life de Romy la cúspide absoluta del concierto, al menos a mi manera de verlo, la banda también nos regaló el GMT de Oliver. Jamie aprovechó la oportunidad y ejecutó nada menos que cuatro temas propios. I’ll Take Care Of U, de su disco con el difunto Gill Scott Heron, Loud Places, de su debut en solitario de 2015, y Wanna y Treat Each Other Right de su más reciente In Waves de 2024. Sin nuevo disco a presentar bajo el nombre de la banda, la jugada les salió perfecta incluyendo esos temas que nadie esperaba.
Puede que no fuera mi favorito del día ni del Festival, aunque sí que estuvo entre mis 5 favoritos, pero está claro que lo conseguido por The XX esa noche, quedó muy cerca de lo histórico ofreciendo su mejor actuación en el Primavera hasta la fecha.
Sin demasiadas esperanzas puestas en la propuesta metalera más masificada del cartel, me acerqué al Cupra para vivir en mis propias carnes la descarga de riffs monumentales y breakdowns titánicos de los americanos Knocked Loose. Con un público entregado en cuerpo y alma al apocalipsis sonoro de los de Kentucky, con unos pogos multitudinarios y unos circle pits de lo más peligrosos, el quinteto de hardcore metalizado dejó a la sección más radical del Festival henchida y orgullosa de la banda que ha teloneado a Metallica en su gira europea.
Puede que el Cupra no fuera el escenario ideal para su ensordecedor sonido, pero está claro que el poder de convocatoria de la banda y la pasión con la que sus fans viven los conciertos, está fuera de toda duda.
Y para cerrar el día y despedirnos del Festival por todo lo alto, no quedaba otra opción que finalizar en el mismo lugar en el que habíamos comenzado, el Schwarzkopf. El dúo formado por Joey Valence & Brae, etiquetados como los nuevos Beastie Boys, ofreció la fiesta prometida y superó con creces cualquier expectativa puesta en ellos. Si en disco, su propuesta se convierte en un divertimento en el que las letras jocosas y la ironía descarada de sus canciones juegan un papel incluso más importante que sus sincopados ritmos acelerados, deudores también de bandas como The Prodigy o The Chemical Brothers, en directo, su suerte de break beat desencajado y rapeado con alto contenido lúdico, los confirma como una de los combos actuales más divertidos, enérgicos e impactantes de la actualidad. Ver el recinto del Schwarzkopf botando al unísono y volviéndose loco con las canciones del dúo, se convirtió en la despedida perfecta del Festival.







