En No me toques el cuento, Olivia Lara desmonta —con humor, ingenio y mucha verdad— los mitos que marcaron a generaciones enteras: princesas perfectas, romances imposibles y modelos de feminidad que ya no encajan con la vida real.
Dramaturga, creadora y protagonista del fenómeno teatral que triunfa en Madrid, Lara nos cuenta cómo una revisión adulta de los cuentos clásicos se convirtió en una comedia afilada que empodera, hace pensar y, sobre todo, hace reír sin descanso. A través de sus personajes, la autora reivindica la libertad de ser mujeres imperfectas, complejas y auténticas.
¿Cómo nace o qué inspiró “No me toques el cuento” ?
Siempre he sido fan del mundo de la fantasía, los cuentos, las hadas y las princesas románticas, como la mayoría de las niñas. Y de hecho no he dejado de leer cuentos y de ver películas de ese estilo. Así que todo empezó una de esas veces con 20 años que me dió por ver Blancanieves. Y de repente empecé a ver cosas bastante cuestionables en la película. Valores machistas, relaciones tóxicas, obsesión por la belleza, mujeres aguantando malas palabras con una sonrisa y siempre dispuestas a agradar…
Y entonces me di cuenta de que las películas eran las mismas de siempre pero yo había cambiado. Y empecé a analizar los grandes éxitos de mi infancia y me di cuenta de la cantidad de valores tóxicos me habían lavado el cerebro. Y se me ocurrió escribir una comedia que ridiculizara aquello que esas películas pretendían enseñarnos. Bendita comedia.
¿Desde dónde empezó todo: el mensaje, los personajes o el humor?
Quería utilizar personajes que todos conocieran y que para mi significaran mucho. Esos personajes que han sido por desgracia referentes cuando era niña y convertirlos en una versión más real. El resultado es inevitablemente cómico. En cuanto al mensaje, estaba claro… ¡Dejad que las mujeres sean lo que son! Estamos atadas a las cadenas de los romances horribles, la belleza inalcanzable y la docilidad. Es absurdo. Y en la obra lo ponemos frente al público para que ellos mismos juzguen. Sin aleccionar.
¿Cómo fue el proceso de creación y cuánto se tardó desde el desarrollo de la idea a la producción?
Tenía textos sueltos; monólogos, diálogos, pensamiento… Incluso hice una primera versión con niños en una escuela de teatro en donde yo daba clases. Y cuando tuve la oportunidad reuní a un grupo de actrices estupendas para poner esos textos en pié y empezó a cobrar vida. Ya no era una idea. Era una realidad y funcionaba de maravilla.
¿Hubo escenas o textos que cambiaron mucho desde la primera versión hasta el estreno?
¡¡Muchísimo!! El texto ha tenido diversas versiones. A veces en escena surge la magia y ocurren situaciones imprevistas que funcionan muy bien y se quedan por un tiempo con nosotras. Hasta que aparecen otras. También ha cambiado por mi propia visión de lo que estoy contando. Analizando que sobra y que es esencial para que el mensaje este bien claro sin perder la comedia. La versión actual es sin duda la mejor y dudo que cambie mucho más.
¿Es un reto interpretar un texto propio?
En realidad no. Tengo en mensaje tan interiorizado que el texto entra solo. ¡Lo raro es cuando se me olvida mi propio texto! Sobre todo después de tantos años haciéndolo. Pero puede pasar Y PASA. Nunca doy por hecho que todo va a salir bien y eso me mantiene en alerta.
¿Cómo construiste tu personaje y en qué se diferencia de ti?
En realidad todos los personajes son pequeñas partes de mí. Pero Bella es una parte importante por muchos motivos. Es mi princesa favorita de la infancia… Antes de ser Bella en NMTEC yo era Bella en mi imaginario. Pero sobretodo porque el tema de la belleza, el aspecto físico y los complejos es algo con lo que aun lucho. Lucho mucho por aceptarme. Y mi personaje, Bella, me ha ayudado mucho com su potente mensaje que repito y defiendo cada semana en el escenario.
¿Qué te gustaría que el espectador se llevara a casa al salir del teatro?
Lo mas importante es que lo pasen bien y rían y rían y rían sin parar. Y por supuesto ojalá el público que nos ve salga de allí empoderado. Que se sientan reflejados y comprendido. No estamos solos en nuestras sombras. Me encanta cuando la gente me dice que se ven reflejados en uno u otro personaje.
¿Qué nuevos proyectos tienes en mente como dramaturga y actriz?
¡¡Uh!! Gran pregunta. Pues además de la segunda parte de «No me toques el cuento», que se llama «Ya me has tocado el cuento» y está rodando ya. Estoy apunto de estrenar un espectáculo infantil precioso, que se llama «Venciendo a Monstruo Miedo».
Una obra que también parte de la niña que fui. Habla de la importancia de crear una buena autoestima en los niños para vencer sus miedo y complejos. Y creo que si hubiera visto esta obra de pequeña, me hubiera ayudado mucho a no sentirme sola o diferente. Y a comprender a quienes yo sentía diferentes a mí.
Así que de momento puedo hablar de estos proyectos. Aun que tengo dos posibles obras más, incluida una tercera parte del mundo de las princesas.
Con la mirada puesta en nuevas historias —desde la segunda parte de la obra hasta proyectos infantiles cargados de sensibilidad— Olivia Lara continúa construyendo un universo propio donde el humor sirve de herramienta para sanar y cuestionar. Su trabajo invita a reírse del pasado sin miedo, a abrazar las propias sombras y a entender que, al final, los cuentos más importantes son los que aprendemos a contarnos a nosotras mismas. Y en ese viaje, como demuestra en cada función, nadie tiene por qué hacerlo solo.
