Evanescence: Mujeres al borde de un ataque de metal

No va a ser fácil limitar mis emociones a un reducido comentario sobre lo que ocurrió el jueves por la noche en el recinto del Palau Olímpic de Badalona en el concierto de Evanescence, pero lo voy a intentar.

Puede que uno de los mayores problemas de no ver el Palau lleno hasta la bandera durante los conciertos de las dos bandas teloneras, habiendo colgado el cartel de sold-out hacía semanas, fueran los horarios programados para las inglesas Nova Twins, a las 19.00 de la tarde, y para la americana Poppy, a las 19.50.

Siendo un jueves laborable y en Badalona, era complicado para las personas que a esas horas, todavía están trabajando. En mi caso concreto, no puede llegar a las inglesas y me tuve que conformar con ver a Poppy. De principio a fin, eso sí. Pero también me gustaría dar un toque de atención a todos aquellos que solamente se personan en los recintos cinco minutos antes de que su banda favorita, normalmente la cabeza de cartel, salga a escena. Primero, porque toda banda merece ser escuchada y descubierta por esa gente que no la conoce, ese es el objetivo principal de que una banda pequeña le haga de telonera a otra más grande Y segundo, porque en el precio de tu entrada, en este caso los 66 euros mejor pagados de tu vida si completas el set de las tres bandas, están incluidos los honorarios de todas las bandas. Así que estás pagando por algo que no estás aprovechando, y eso es de ser muy tonto.

Fue una pena que en algunas fechas de la gira también estuvieran incluidos en el cartel los canadienses Spiritbox, con la incontestable Courtney LaPlante a la cabeza, y en las fechas españolas no, pero poder gozar de un cartel que contenía lo mejor del futuro (Nova Twins), el presente (Poppy) y el pasado (Evanescence) del rock / metal alternativo femenino, es algo prácticamente irrepetible.

De mis queridas Nova Twins, no puedo decir nada ya que llegué habiendo finalizado, pero teniendo en cuenta el concierto que dieron en la 2 de la Apolo el pasado 2025 y escuchando opiniones fiables de cómo se habían desenvuelto esa noche en el espacioso escenario del Olímpic de Badalona, el enérgico dúo formado por Amy Love y Georgia South cumplieron con creces para los que ya las conocían y sorprendieron a propios y extraños con su extremada mezcla de estilos y su contundencia vitalista crecida sobremanera por la potencia de sonido del espacio en cuestión.

Con Poppy tengo que admitir que tuve emociones encontradas. Mis discos favoritos de la de Boston son los que llegan hasta 2020 / 2021. A partir de ahí creo que la americana intenta buscar una fórmula algo más concreta, accesible y reconocible para adaptar su extraña y sorpresiva mezcla de pop, rock, metal extremo, electrónica e industrial y llegar así a un público más amplio y generalizado.

Su calidad en directo sigue estando a prueba de bombas, pero en ocasiones la linealidad y la monotonía de sus canciones, aún con todas las variantes que tienen hay temas que suenan bastante iguales entre sí, hacía que mi interés bajara considerablemente en varios momentos. Con todo y con eso, una banda con una solidez incuestionable sobre las tablas, destacando sobremanera ese batería infernal, y una vocalista en plenas facultades a la hora de modular su voz en una escala de agudos y guturales imposible para el resto de mortales.

Dos cosas más sobre el concierto de Poppy. ¿Momento estelar de la noche?. Cuando en el tema que lleva por título Vital, contenido en su disco Negative Spaces, Moriah salió a escena portando una guitarra acústica de un blanco deslumbrante para deleitarnos, también, con sus habilidades al instrumento de seis cuerdas.

Y por último, no acabé de entender cuál era el objetivo de vaciar completamente el escenario en cada canción y a los pocos segundos, volver a aparecer todos para tocar el siguiente tema. ¿Había ahí algún mensaje oculto que no acabé de captar?. ¿O simplemente funcionaba como elección estética?. Nunca lo sabremos.

Llegados a las 21.20 y con el Palau Olímpic de Badalona a rebosar de gente, Amy Lee y los suyos salen a escena con Sanctuary, tema que da nombre a su reciente y último disco de estudio, y ya no había vuelta atrás. La actitud de Amy, la profesionalidad de la banda y la habilidad mezzosoprano de la  californiana, dejaron a un lado cualquier duda que pudiera tener sobre su ellos.

Eso, y lo apabullante de su producción audiovisual y estética. Con tan sólo un tema de cuatro minutos, ya se habían ganado el máximo respeto del público, el que no estuviera todo el concierto con los pelos como escarpias no tiene corazón, y habían dejado en ridículo a la mayoría de sus coetáneos con una propuesta en directo muy superior a la media.

Pero antes de hablar del directo en cuestión y del setlist, me gustaría desarrollar un poco más el tema de la producción.

Con una pantalla en la parte posterior, de esas que consiguen un extraño efecto de profundidad hipnótico, y una rampa que ocupaba prácticamente la mitad del escenario en la que también se proyectaban imágenes y efectos a juego con la pantalla principal, haciendo maravillas impresionantes con el montaje, la sensación de estar en un espectáculo envolvente tan visual como musical era muy evidente. Tampoco faltaron los fuegos, rodeando todo el escenario y parte del exterior del mismo.

Pero lo más sorpresivo de todo, fue cuando los dos guitarristas se pusieron uno a cada lado de la batería, estratégicamente colocada en la parte central y superior de la rampa, y dos plataformas empezaron a elevar a ambos muy por encima del nivel de la batería. Ese era el nivel. 

Luego estaba toda la coreografía de posiciones con la banda intercambiando espacios y consiguiendo el protagonismo necesario sin necesidad de destacar sobre el resto.

El bombardeo de estímulos no es tan salvaje como pudiera parecer explicado, todo estaba medido meticulosamente y en todo momento te daba la sensación de que estaba pasando algo importante sobre las tablas que nada tenía que ver con el apartado musical, pero como digo, estaba todo tan calculado y perfeccionado, que no automatizado, que eras capaz de quedarte con todo por poco pendiente que estuvieras del entorno que rodea a la banda. Sumado a la perfecta y orgánica ejecución de sonido, estamos hablando de una experiencia completa coronada por una noche perfecta.

Del setlist, comentar que Evanescence tocaron una hora y tres cuartos en la que consiguieron meter nada menos que once temas de su último disco.

Está claro que los de Amy tienen una confianza ciega en su material más reciente, algo que se convirtió más en una sorpresa agradable, que en algo reprochable. Con motivo del veinte aniversario de la salida de su segundo disco, The Open Door (The Bicycle Music Company, 20026), Amy nos regaló los dos primeros momentazos inolvidables al piano con Lithium y Like You. No puedo estar más agradecido. Del segundo disco, Self Destruct y Calm Down mediante, también cayó su single más escuchado, Call Me When You’re Sober.

Otro de los momentos grabados a fuego de la noche llegó con Forever Without You, con Amy Lee al piano una vez más. Amy presentaba el tema con un breve  y emotivo speech sobre el amor que dejó a todo el mundo con los sentimientos a flor de piel.

La preparación perfecta para disfrutar al máximo de la explosión de emociones que es Forever Without You. Si quedaba alguien en el recinto todavía por desarmar, ahora ya no quedaba nadie.

Destacar la química entre la bajista, Emma Anzai, y Amy Lee. Haciendo la mayoría de las voces de apoyo y los coros, Emma ocupaba siempre un lugar privilegiado cerca de Amy, sobre todo en los momentos en los que el resto de la banda estaba ausente. La energía entre ellas cuando Amy estaba tocando el piano y poniendo a todos a llorar a mares, casi se podía ver flotando en el ambiente.

Y justo después de ese descomunal torrente de emociones que es Forever Without You, tocaba soltar. El tema más esperado de la noche era Bring Me To Life, de su debut del 2003. Una canción que cuenta con más de dos billones (con b) de reproducciones en Spotify y que catapultó a la fama a Amy Lee prácticamente de la noche a la mañana.

Puede que para muchos, o al menos lo esperado, era que Bring Me To Life estuviera la última del repertorio, por aquello de ser, indiscutiblemente, su canción más famosa, pero Evanescence no querían jugarla como el comodín final y más o menos a la mitad del concierto, la bomba salta por los aires. Comienzan a sonar los primeros acordes y la gente se vuelve loca.

Los fogonazos de luz, los fuegos y el montaje audiovisual en su máximo exponencial, mientras Amy se dejaba la piel y los presentes sus gargantas. Fue muy especial que al no contar con su contraparte en la canción, recordemos que es un tema colaborativo con Paul McCoy de 12 Stones, era el público el que le daba la réplica a la Lee consiguiendo un momento realmente mágico.

Llegando a la recta final de la noche, y mientras sonaba End Of You, fue Poppy la que salió a escena a compartir micro con su amiga Amy Lee dejando claro que sus dos voces combinan a la perfección, incluso sobre un escenario.

Y por supuesto, no podía faltar My Immortal, el segundo single de su debut y otro de los temas más emblemáticos y reconocibles de la banda, aunque en este caso sea Amy Lee la que se lleva todo el protagonismo al piano. Posiblemente, el tema más sentido de los de Arkansas y en el que mejor podemos apreciar esa calidez tonal tan emotiva y enternecedora de Amy Obviamente, llorera máxima.

La despedida fue dolorosa, no lo voy a negar, ninguno de los allí presentes quería que eso acabara, pero ese éxtasis continuado que habíamos sentido colectivamente durante el concierto, fue tornándose en una paz y una tranquilidad tan cómoda y delicada, que la mayoría nos fuimos flotando del lugar.

+ Información

EVANESCENCE + POPPY + NOVA TWINS / Palau Olímpic de Badalona / Jueves 01 de octubre 2026 / Doctor Music

Fotos cedidas por Doctor Music.