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Bodegas Campillo – Enoturismo en Laguardia

Ubicada en Laguardia, entre viñedos y a los pies de la Sierra de Cantabria, Bodegas Campillo fue pionera en Rioja Alavesa en abrir la cultura del vino al visitante y convertir la propia bodega en parte de la experiencia.

A los pies de la Sierra de Cantabria y junto al pueblo medieval de Laguardia, Bodegas Campillo ocupa un lugar privilegiado en Rioja Alavesa. Rodeada de viñedos propios, la bodega nació con una idea poco habitual para la época: que conocer el vino también significaba entrar en contacto con el lugar donde nace, con su paisaje, su arquitectura y la forma en la que el tiempo transforma cada botella.

Campillo abrió sus puertas en 1990 de la mano de Julio Faustino Martínez y sus hijos. Desde el principio, la arquitectura tuvo un papel fundamental. Fue la primera bodega de Rioja diseñada por un arquitecto pensando específicamente en el enoturismo, con un edificio concebido para recibir visitantes y mostrarles el proceso de elaboración y crianza desde dentro.

Hoy, más de tres décadas después, esa idea continúa presente. La visita comienza en el viñedo y avanza hacia el interior de la bodega, pasando por los espacios de elaboración y las salas de barricas hasta llegar a uno de sus lugares más singulares, el botellero, donde el vino descansa durante años antes de salir al mercado.

La arquitectura acompaña todo el recorrido. La luz, los volúmenes y la relación constante con el paisaje hacen que la bodega tenga una identidad propia, a la que en los últimos años se ha sumado también el arte contemporáneo. En el espacio Campillo Creativo se pueden descubrir exposiciones que establecen un diálogo entre vino, arquitectura y cultura. Actualmente, la sala acoge una selección de obras del artista Marcos Tamargo.

A esta propuesta se suma ahora el Campillo Wine Bar, un nuevo espacio concebido para disfrutar de los vinos de la bodega de una manera más informal y relajada. Una parada para sentarse, probar diferentes referencias y acompañarlas de un piscolabis gourmet mientras se disfruta del entorno de la bodega.

La oferta enoturística se adapta a diferentes formas de descubrir Campillo. La experiencia Maestros de la Esencia recorre el viñedo, las salas de crianza y el botellero y termina con una cata comentada de tres vinos acompañados de un aperitivo. Para quienes buscan una visita más personal, Pasión por el Origen propone un recorrido privado por los espacios más representativos de la bodega, desde las salas de barricas hasta el botellero.

El nombre de Campillo procede de Viña Campillo, una de las propiedades históricas de la primera generación de la familia Martínez Zabala. Más de treinta años después de su apertura, esa vinculación con el origen sigue estando presente en cada rincón de la bodega. Viñedo, vino, arquitectura, arte y gastronomía se encuentran aquí en un mismo lugar, en el corazón de Rioja Alavesa.

La cata

La producción de esta bodega es mayoritariamente compuesta por vino tinto y solo un 5% por vino blanco. 

La cata a la que tuvimos la oportunidad de asistir incluyó tres copas acompañadas por un aperitivo de quesos, chorizo y salchichón de la zona. 

El primer vino propuesto fue un rosado, el Campillo Rosé 2025 seguido por un tinto de autor, el Campillo María la Viuda y un Campillo Gran Reserva 2017.