La historia:
Era el 6 de abril de 1966 cuando Vittorio Cerea y su esposa Bruna abrieron un local en Bérgamo, en viale Papa Giovanni XXIII, en el corazón de la ciudad.
Eran una joven pareja apasionada por la cocina y pronto se convirtieron en pioneros de una gastronomía excelente basada en el pescado en Lombardía.
Mi abuela Licia, que hoy tiene 97 años, aún recuerda aquel local por la simpatía de los propietarios y la calidad de las materias primas, entre ellas el excelente pescado. Me cuenta, con orgullo, que amigos suyos de Venecia viajaban encantados hasta Bérgamo solo para degustar las delicias ofrecidas por el restaurante Da Vittorio.
La innovación de la cocina y sus sabores auténticos fueron premiados con la primera estrella Michelin en 1978, seguida de la segunda en 1996.
En 2005 tuvo lugar el gran cambio: el restaurante se trasladó de viale Papa Giovanni a Cantalupa, en Brusaporto, a unos veinte minutos de Bérgamo.
Rodeado de naturaleza y de diez hectáreas de terreno, este nuevo espacio incluye, además del restaurante, el Relais & Châteaux La Dimora, y varias hectáreas de viñedos cuyo producto final, elaborado en colaboración con Monzio Compagnoni en Franciacorta, es el vino FABER. El nombre es un acrónimo que celebra a los cinco hijos — Francesco, Alessandro (Bobo), Barbara, Enrico (Chicco) y Rossella— y, en latín, también significa “trabajadores”. Nunca un nombre fue tan apropiado. De este vino producen unas 5.000 botellas al año.

Es aquí donde la familia continúa su gran crecimiento hacia el imperio que conocemos hoy. Lamentablemente, Vittorio no pudo disfrutar de este ascenso: falleció en mayo, precisamente el año del traslado. Sin embargo, su visión se hizo realidad gracias a su esposa Bruna y a sus hijos. La constancia, la fidelidad a los valores del fundador y el duro trabajo han permitido a sus herederos alcanzar muchos otros logros, entre ellos:
- La tercera estrella Michelin obtenida en 2010,
- La expansión internacional con la apertura del restaurante en Shanghái en 2019, llevando la cocina italiana tradicional de altísima calidad a Asia,
- Da Vittorio en St. Moritz, que en 2020 obtuvo su segunda estrella Michelin,
- La expansión del concepto DaV con aperturas como DaV Mare en Portofino y DaV Milano en la Torre Allianz (CityLife) y del DaV by Da Vittorio también en Milan.
Y eso no es todo: la guinda del pastel es su famoso servicio de catering, reconocido y exitoso en todo el mundo. Desde hace algunos años, Da Vittorio también está presente en importantes estadios de equipos de fútbol italianos.
A 60 años de su apertura (celebrados el 6 de abril de 2026), sus platos emblemáticos, como los paccheri Da Vittorio, son conocidos y apreciados en todo el mundo.
La experiencia:
La llegada es majestuosa. Al abrirse la puerta, uno queda rodeado de verde: viñedos, una residencia, un huerto vertical, una pista de tenis, un lago y otro espacio, el de DaV, con piscina.
El comedor principal del restaurante es señorial y elegante, con mesas amplias y cocina a la vista, lo que permite observar a quienes trabajan cada día con maestría para que cada plato salga perfecto. Aquí también es posible ver a dos miembros de la familia Cerea, Enrico (Chicco) y Roberto (Bobo), además del renombrado Paolo Rota, chef y director creativo del restaurante.
La sala, impecable en cada detalle, está supervisada por Rossella, quien dirige con atención a camareros y sumilleres, guardianes de una experiencia sin fallos. Lo que impresiona es cómo esta búsqueda de la excelencia se traduce en una acogida refinada y, al mismo tiempo, cálida, capaz de hacerte sentir como en casa en un equilibrio raro, pero increíblemente valioso.

La comida:
Se recomienda el aperitivo en el exclusivo Roccolo. Desde allí se disfruta de una vista espectacular de los viñedos y del entorno verde del restaurante y, en los días soleados, se puede contemplar una maravillosa puesta de sol mientras el equipo de Da Vittorio prepara un aperitivo en vivo, con parrilla a la vista.
Destacan los saltimbocca de wagyu rellenos de crema de parmesano, los “strinù” con mostarda y crema de pimientos, los calamares al perejil y unas increíbles chuletillas de cordero lechal.
En el restaurante hay diversas opciones de menú, con mayor o menor número de platos: menús de carne, pescado o vegetarianos. Una recomendación: no abandonen el restaurante sin probar los paccheri. Una delicia cuyo aroma, color y sabor no pueden describirse con suficientes adjetivos.
Los platos combinan tradición e innovación: desde el risotto con crema de coliflor, parmesano, lomo y trufa negra, hasta la carrillera de ternera con alcachofas y tocino, pasando por propuestas más exóticas como la vieira con wasabi y flores comestibles.
El menú concluye con una selección de postres acompañados de quesos locales. Entre las especialidades dulces destacan los cannoli con crema de vainilla y los bombones artesanales. Imperdible la famosa “noria” de los postres, que conquista tanto la vista como el paladar.
Dejarse guiar forma parte de la experiencia, entre sorpresa y satisfacción.
La opinión:
He podido comprobar qué caracteriza la experiencia en el restaurante Da Vittorio: no solo alta cocina, excelente presentación, profesionalidad y calidad, sino también la cordialidad y el calor de la familia Cerea y de todos los colaboradores que forman parte de lo que hoy es mucho más que un restaurante.
Hablamos de una empresa con más de 1.000 empleados que, al mismo tiempo, no ha perdido su esencia familiar. Y ese es precisamente su aspecto extraordinario.
Pocos pueden presumir de algo así, y es parte del ingrediente que hace de Da Vittorio no solo un restaurante con tres estrellas, sino el restaurante de tres estrellas al que uno desea volver.
Porque, al fin y al cabo… ¿a quién no le gusta comer en familia?