El domingo vi El Falsificador en Netflix que aterrizó el 22 de enero en la plataforma y he de decir que me ha sorprendido.
¿De qué va?
El protagonista es Toni Chichiarelli, que se muda a Roma con dos amigos de toda la vida: Vittorio y Fabione. Toni es un pintor con talento, pero invisible para el sistema artístico. Nadie compra sus obras, originales. Sin embargo, hay algo que sabe hacer a la perfección y que la gente compra: copias.
Lo que empieza como algo casi inocente, replicar estilos, firmas y trazos de famosos artistas, se transforma poco a poco en una peligrosa profesión controlada por potentes bandas de las que es difícil salir.
De las obras de arte pasa a documentos, mensajes y pruebas que acabarán conectándolo con hechos políticos de la historia reciente italiana. Toni no solo falsifica cuadros: falsifica la realidad.
Entra en una espiral de la que no logra salir y en la que se encuentra involucrado con sus amigos de siempre que desafortunadamente juegan un rol clave en el desarrollo de los indeseados acontecimientos.
Ahí está lo inquietante del film: cómo una persona empujada por la frustración y el deseo de reconocimiento termina siendo pieza clave de un engranaje mucho más grande que él y del que ni el, ni sus seres queridos, pueden salir.
Reparto
Además de Castellitto, Giulia Michelini en el papel de Donata, figura crucial en la vida y decisiones del protagonista y Andrea Arcángel, Pierluigi Gigante, Edoardo Pesce, Claudio Santamaria y Andrea Arcangeli, que aportan peso dramático y tensión a la historia.
Si buscas una película ligera para pasar la tarde, esta no es. Pero si quieres un thriller dramático que te atrapa, te incómoda, y provoca reflexiones, no dudes en darle al play.