Pues bien, ha llegado ese momento del año en el que los que pensamos que entendemos algo de música, damos a conocer nuestro ranking personal de favoritos del año. Como siempre, la única intención de la misma es procurar descubrimientos musicales a todo aquel que esté interesado en ello.
En la que nos ocupa, la internacional, vais a encontrar de todo, posiblemente una de las más eclécticas y faltas de criterio de las miles que os podéis encontrar en la red, pero al fin al cabo así soy yo, un culo de mal asiento, sin criterio y con una educación musical que es igual de válida que la caca de canguro. Los que me conocéis ya sabéis de sobras sobre mi veletismo y chaqueterismo musical, y los que todavía no, esperad a que salga un nuevo estilo musical que ahí estaré yo para defenderlo.
Lo más arriesgado, valiente, loco y descocado que hemos escuchado este año ha llegado de la mano de Jack White y su nuevo y efervescente Fear Of The Dawn , un álbum del que, a mi parecer, no se ha hablado lo suficiente. Con unas canciones dotadas de una producción casi marciana y unas estructuras que rayan la bipolaridad extrema, la capacidad de White para sorprender, abusar y retar al oyente está cada vez a un nivel mayor de FUCK YOU. White va totalmente por libre sin que le importe una mierda lo que piense el resto. Algo bastante loable a día de hoy. No le hace falta contentar a nadie, seguir una corriente concreta o hacer que sus fans se cuenten por millones, Jack White hace lo que le viene en gana, toma la inspiración de donde le apetece y además lo hace de una manera tan personal y única que lo que consigue es llevar a su audiencia a un nivel mayor de apertura y credibilidad. Y quizás la mejor y mayor muestra de ello sea la colaboración que hay en el disco con el rapero Q-Tip , una cosa tan esperpéntica, descerebrada y graciosa que, una vez te engancha, no la podrás soltar. Para los que necesiten de un Jack White más domesticado y meloso tenéis el Entering Heaven Alive, segundo disco que ha sacado Mr. White este año y con el que nos ofrece su cara más amable. ¿Disfrutable?, mucho, ¿arriesgado?, nada. Por ello me quedo antes con el miedo que con el cielo.























