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SELECCIÓN BIBLIOTECA MANUEL GRIS post image

Recuerdo una vez que leí a alguien en alguna revista decir algo así como Todos tenemos libros que nos han marcado, que nos han hecho lo que somos, y en su día estuve de acuerdo. Me pareció completamente lógico que un libro/película/disco nos convierta en el tipo de persona que acabamos siendo, ya sea por lo que nos han enseñado, para bien o para mal, o porque nos ayudó a seguir adelante.

Pero, poco a poco, a medida que iba viendo más cine y leyendo nuevos libros y descubriendo grupos, he llegado a la conclusión de que no es algo que solo vaya en una dirección, no son ellos los únicos que tienen el poder aquí. A medida que crecemos y vamos puliendo nuestros gustos somos nosotros los que hacemos que un libro sea más o menos importante, o que lo subrayemos con más fuerza en una lista como esta que estoy escribiendo y, por eso, son los que marcan a la gente. Los que siempre salen en las listas. Y, de algún modo perverso, siempre he visto este tipo de rankings como un peligro porque hacen que la gente vea ese o aquel libro con más admiración solo porque alguien lo recomiendo.

Y otro día iré con lo que opino de las reseñas.

Por eso cuando los chicos de YellowBreark me pidieron que hiciera una lista de 10 libros me fue, en realidad, muy sencillo, porque son aquellos que han llegado a mí, o yo a ellos, sin ninguna obligación y, la mayoría de veces, con el azar susurrándome al oído. Algunos autores son muy conocidos, otros menos, pero para mí han sido y serán siempre aquellos que me han hecho amar la literatura y, tras cerrar el libro, ir corriendo a un ordenador y vomitar todo lo que me quema dentro.

Espero que lo disfrutéis, o no, y aviso que el orden es fruto solamente del modo en que han llegado a mi mente, exceptuando el último que es, sin duda, lo más grande que he leído jamás.

¿Vamos allá?

El insólito Peregrinaje de Harold Fry (Rachel Joyce)

A veces que te regalen un libro no es una tortura, sobre todo cuando lo hace alguien que te conoce y que sabe que, aunque a primeras sea un tema bastante ñoño (un viejecito que, de camino a mandarle una carta a una amiga enferma, decide que como hace mucho que no la ve va a llevársela carta en mano… recorriendo medio mapa de los Inglaterra), saben que hay un trasfondo imborrable y digno de ser leído. Esta novela fue la primera que me hizo llorar en la vida (con los más de 30 años que tenía cuando me la leí) sin usar trucos baratos y dejando que todo cayera a las espaldas de uno de los personajes más grandes y “abrazables” (¿Existe?) que he leído jamás.

Y el final… ¡qué final!

La larga marcha (Stephen King)

EL Rey tenía que aparecer. Pero de entre todas sus novelas, entre todas sus joyas, siempre me he decantado por esta rápida y violenta novela que escribió con un alias y hasta arriba de drogas y alcohol (el propio señor King no recuerda muchos detalles de cuando la escribió). Se nota que es más un escupitajo a la cara del mundo, un insulto gritado al oído que una novela que busque florituras fáciles o estructuras rebuscadas. Y, de lo mejor, es ese final que, aún a día de hoy, no encontré a nadie que opiné lo mismo que yo al leerlo… un genio.

Al acecho (Jack Ketchum)

Entramos en el tema gore, con un autor que descubrí de chiripa buscando entre libros a saldo pero que, desde la primera línea, me agarro de los cojones y no me ha soltado jamás; aunque tampoco se lo he pedido.

Violenta, salvaje, ultra gore, totalmente censurable y sin un solo respiro o respeto por lo que el lector opine sobre todo lo que se lee. Un escritor de los malditos y que, tras leerle más, sigo aplaudiendo más esta faceta que la más tranquila. Pero, joder, que bueno es el tío.

La conjura de los necios (John Kennedy Toole)

Cuando tus padres insisten en que leas un libro, sobre todo teniendo unos 18 años, siempre tiendes a mandarlos a la mierda. Crees que te van a timar o que insisten para que tengan algo que hablar contigo, pero este libro hizo que mi madre siempre esté en el altar de las personas que me dan o recomiendan libros.

Muchos lo han leído por moda, otros porque en el Fnac lo ponen con descuento o las camisetas del protagonista están de moda en alguna tienda de ropa cool, pero poca gente ha sabido ver la rabia y el odio puro que este escritor plasmo en cada puta línea de esta joya hecha papel. Solo la he leído una vez, y me bastó con eso para memorizar algunos pasajes y saber en qué página está el mejor fragmento del diario del protagonista.

Lo dicho, gracias mamá.

Nana (Chuck Palahniuk)

Llegamos a uno de mis dos dioses, una persona que pude tocar en una firma de libros y a la que le dije que escribía por él, y me contestó un tranquilo: nunca dejes de escribir. Le descubrí por la famosa película y, con ganas de saber si el libro era mejor o no, fui a un Corte Inglés, y un chico algo confundido con lo que le leía en un trozo de papel que llevé me dio NANA, el que acaba de publicar y el libro más complicado y extraño de los que ha escrito Palahniuk; y que devoré en poco más de una semana.

Decir que su escritura está por encima de la mayoría de best sellers sería quedarme corto, y que este libro es de lo más grande que he leído (y que el modo en que me llevó durante casi 30 páginas sin que supiera de qué iba en realidad el libro fue pura magia) sería usar pocas palabras, pero es que cuando lo que opine el lector y la crítica, cuando la falta de empatía por la sociedad que nos rodea es tan claro, uno solo puede tumbarse en el suelo y babear mientras das gracias a algún dios por haberle dado al señor Chuck un papel y un lápiz.

La escoba del sistema (David Foster Wallace)

Esto es trampa, pero me explicaré.

Llevo años, casi los mismo que con Palahniuk, leyendo al monumental Foster Wallace, pero aun teniendo una forma de escribir única y que te abraza y no te suelta, nunca he podido terminar este libro. Nunca. Esta novela, la primera que escribió, es un pequeño oasis en el que me tiro de cabeza de vez en cuando para coger impulso a la hora de escribir, algo así como el nitro de las películas de Vin Diesel, porque con solo un párrafo (que suele ocupar 3 páginas cuando Foster Wallace está poco inspirado) ya me entran unas ganas de quemar teclas que no puedo detener.

Un genio incomprendido por muchos, un escritor hábil y jodidamente cruel a veces. Un mamón que escribió como le salió de los huevos y del que todos deberíamos aprender.

Mujeres (Charles Bukowski)

Borracho, violento, pervertido, malhablado, bocazas, vago, ¿he dicho borracho?, muchos tachan de cosas así a Charles Bukowski, y en algunos casos acertarán, pero en lo que seguro que fallarán vilmente si lo dicen tras leer este libro es en llamarle Machista.

Esta novela, que es más bien una serie de anécdotas que le suceden a Bukowski (¿o es Chinaski?), está escrita desde el amor más puro a las mujeres y todo lo que para él representaban: amantes, madres, amadas, princesas, personas más fuertes e inteligentes que los hombres, con las que el protagonista, en una época en la que se hizo un famoso escritor, pudo acostarse porque ellas lo tenían como a una super estrella. Y él, que no era tonto, se aprovechó.

Pudo dar todo el amor que durante años ninguna quiso, y queda patente en esta brutal novela que, a su manera, lo hizo.

Tengo una pistola (Enrique Rubio)

El único patrio de la lista, pero es que se lo ganó.

Encontré esta novela en la estantería de una de esas librerías tan de moda que empiezan con F una tarde mientras esperaba que una novia llegase tarde a una cita, y me llamó la portada, el título y, al leer la sinopsis, no pude soltarlo.

Escrito con un tono muy influenciado por Palahniuk (sí, lo sé…) me llego muy dentro porque fue lo primero que leí de alguien español que se cagaba sin respeto encima de todo lo que yo no respetaba y que solo podía encontrar en la música. Fue como encontrar una pequeña isla donde no hubiese más que ríos de cerveza y árboles de fuet, y siempre que puedo lo regalo, presto u obligo a comprarlo, porque no tiene desperdicio ninguno.

Después de este libro solamente ha escrito mierda sin sentido, pero aunque solo sea por este libro al señor Rubio le doy las gracias.

Ciudad RevientaCraneos (Jeremy Robert)

El más nuevo de la lista (del 2016) y el vivo ejemplo de cómo dentro de las modas de mierda y las etiquetas que te dicen qué coger, existen autores en América (los del género Bizarro) que saben llevar la locura a un punto tan elevado que llega momentos en que no sabes si reírte, llorar, denunciar o suicidarte.

Con una historia que por momentos importa muy poco, este libro me hizo sentir que alguna de las burradas que escribo o quiero escribir pueden ser aceptadas en el mundo actual, y que con un lenguaje claro y directo, sin mierdas raras ni palabras que te hacen desear tener cerca un diccionario, se puede hacer que el lector crea que está en otro mundo, que podría ser el nuestro… quién sabe…

Imperdible a muchos niveles y, ya que estoy, le mando un beso a Hugo Camacho por hacerme posible este descubrimiento.

Manual del contorsionista (Craig Clevenger)

Y llegamos al final con uno de los libros que más me han marcado en mi vida y el único que he releído. De un autor que rompió moldes al ser publicado, y del que otros compañeros de profesión como el propio Palahniuk solo tienen palabras de alabanza (llegó a decir que este era el mejor libro que había leído en los últimos 10 años), no se podía esperar una novela más rompedora y loca, contada en primera persona por el propio protagonista en una sala de interrogatorio, empieza con una lista de las veces que ha tenido una sobredosis, con qué fármaco (reales todos incluyendo las dosis) y cómo se salvó.

Lo mejor que puedo decir es que leerlo sin tener ni idea es lo mejor que se puede hacer y que, sin miedo pero con mucho respeto, hay que dejar que cada letra te disparé a la cabeza como si no hubiera un mañana, y os aseguro que, después de devorarlo, cada nuevo día os va a parecer distinto de un modo que ni sospecháis.