Reflexiones desde mi espejo

Blog de Opinión

Manuel Gris

Soy no binario, y posiblemente trans especie y trans raza

Hoy voy a dejar de lado mi afilada lengua y ese característico tono de estar cabreado en todo lo que digo (que no me canso de decir que es sólo una impresión vuestra, ¡joder!), para hablaros de algo muy importante de lo que me he dado cuenta esta mañana mientras recogía las cacas que mi perrete había depositado delante del portal de un vecino de aquí cerca: soy no binario y trans especie/raza (esto último posiblemente solo), y desde que me he dado cuenta me siento más libre y seguro de mi mismo.

Y que a nadie se le ocurra tomarse a broma mi convicción y mi total seguridad de que me siento mujer (se me olvidaba este detalle, perdón) no binaria y trans especie/raza, porque de caer es ese burdo insulto estarás cometiendo terrorismo machista y seguramente serás homófobo y odiarás a los animales. Así que mucho ojo.

Como nos ha enseñado la marquesa y sus más de 450 millones de presupuesto, lo único importante para ser una jirafa sin sexo definido es sentirte así y decirlo en voz alta, lo que además de acarrearte unos aplausos que, seguramente, necesitas para que tu autoestima de miembro del primer mundo no esté tristona, también te abre las puertas a la libertad de denunciar y catalogar a quien quieras de un odiador sin escrúpulos y un racista recalcitrante (también me identifico como negra centro europea).

Todo son ventajas, la verdad.

Está claro que la única solución posible para todos los problemas que arrastramos este 2020, como son la pobreza, el paro, los asesinatos perpetrados por mujeres que suben como la espuma, la bajada de diez puestos de España en la lista de países donde las féminas tienen más seguridad en las calles, tenía que pasar por implantar leyes y discursos “útiles” para nuestro país y seguir confiando en personas que denuncian en falso a sus abogados o despiden sin contemplaciones a sus empleados, sólo para defender un régimen en el que ya se ven con el poder de señalar a quién quieren en la picota y que otros, lacayos agradecidos, procedan.

¿Pero quién puede quejarse cuando te aplauden y suben a los altares por sentirte jirafa negra no binaria lesbiana y te colocas unas antenas en el culo? Si es que todo son ventajas, ¡joder!

Este 2021 se presenta cargado de buenas intenciones por parte de nuestro amados líderes (como echarle el lazo al poder judicial y así que el pasado y el futuro deje de preocuparles), porque si de una cosa podemos estar seguros es que nuestro bienestar es lo único que les preocupa; como que nos pongamos cuanto antes a dieta obligada o dejemos de madrugar entre semana para ir a trabajar, dos prácticas que han funcionado siempre en países tan prósperos en libertades como los de Centro América, África o Asia.

¿Y es que quién quiere seguir defendiendo su sexo biológico si puede hablar de república y monarquía con los familiares que aún le queden vivo tras la purga de las residencias del Moños o la tardanza a la hora de cerrar aeropuertos o comprar EPIS a los sanitarios?

Si es que nos quejamos por vicio.

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