Más que rivales (Heated Rivalry) arrasó a nivel mundial. Una serie de las que hacen ruido y con razón.
¿De qué va?
Una serie romántica de temática LGTB+ (2025) basada en la saga Game Changers de Rachel Reid. Narra la apasionada y oculta historia de amor entre Shane Hollander (Hutson Williamson) e Ilya Rozanov (Connor Storrie), dos grandes estrellas del hockey sobre hielo, rivales feroces en la pista y enemigos públicos, que mantienen una relación secreta a lo largo de varios años.
Una serie tanto simple como entretenida y eso sí quiás algo demasiado explicita en las escenas sexuales. Aún así la relación y la historia enganchan. Ojalá hubieran existido antes serie que celebran el amor y su aceptación en todas sus formas. Como esta, y no porque con su çexito logre cambiar el mundo de golpe, pero quizás sí pueda ayudar a removerlo, episodio trás episodio.
En esta caso ha dado visibilidad hacía un entorno muy concreto, el hokey sobre hielo masculino profesional donde la presión, la masculinidad tradicional y el “no mostrar debilidad” han sido norma durante años como en muchos otros deportes. La diferencia que puede hacer una historia como la de Heated Rivalry se ve en el momento en el que inspira a jugadores a hacer coming out. Como le pasó a Jesse Kortuem, jugador de 40 años del Minneapolis quién dio el paso en enero trás ver la serie.
Lo que podría haberse quedado en un drama deportivo se convierte en conversaciones necesarias y personajes que empiezan a cuestionar lo que siempre les dijeron que debía ser “normal”.
Y eso la convierte en una feel good serie en el mejor sentido, porque te da esperanza y hasta conmueve en el último capítulo por las conversaciones tan bonitas que nos regala el guión.
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