Primero fueron Los Cazafantasmas, después Ben-Hur, y ahora Los Siete Magníficos. El mejor western jamás rodado vuelve a la gran pantalla, a partir del 23 de septiembre.

La película original, de hecho, ya es un remake de la cinta del director japonés Kurosawa, Los Siete Samurais (1954). Esto es otra prueba más de que el escenario no importa y el fondo del argumento es el espíritu que impulsa a siete hombres, sin razones para luchar, a hacer lo correcto y enfrentarse a la injusticia.
Al comienzo de la producción Fuqua mostró sus dudas sobre el proyecto, ya que pensaba que el tiempo de los western había pasado. Desde que Clint Eastwood estrenó Sin Perdón (1992), muchos pensaban que el western estaba muerto, pero parece que se equivocaban.
El argumento de la cinta es los único que no se ha tocado en esta nueva versión. La historia nos sitúa en la población de Rose Creek, que vive avasallada bajo el control despiadado del industrial Bartholomew Bogue (Peter Sarsgaard). Desesperados, los habitantes se organizan en torno a su líder, Emma Cullen (Haley Bennett), y contratan la protección de siete forajidos, pistoleros, jugadores y asesinos a sueldo.

El estilo cinematográfico intenso y visceral de Fuqua aporta a la cinta, desde el principio, un aspecto moderno y muy actual, para contar una historia clásica sobre un grupo de amigos tan unidos que es como si fueran hermanos de sangre. En el fondo, es una historia sencilla de hombres que hacen lo correcto.
Además, el director apoyado por la tendencia que existe en Hollywood de dar una vuelta de tuerca más a los clásicos, en Los Cazafantasmas se cambió el sexo de los protagonistas, decidió apostar por uno de los mejores actores del panorama cinematográfico actual: Denzel Washington. Obviamente Washington no tiene nada en común con Yul Brynner, protagonista de la anterior película, no supuso ningún problema. Una exitosa relación previa entre el director y el actor, hizo que este se apuntara a la producción sin dudarlo.
Habiendo decidido al protagonista, los cineastas contactaron con Chris Pratt para interpretar al jugador Josh Faraday, la mano derecha de Chisolm y la primera persona que se une a él en los siete. Pratt no dejó pasar la oportunidad de interpretar a indios y vaqueros en la vida real, le pareció irresistible.
El resto de los actores fueron elegidos por su relación con el director o por el interés que demostraron por aparecer en la película.
Desde el punto de vista de Fuqua, la película fue rodada de forma clásica, evitando los efectos visuales cuando era posible y, en su lugar, trabajando con los mejores dobles de acción del mundo para las escenas más peligrosas, capturando la acción ante la cámara. En cada una de las caídas de caballo que se ven en la película se observa un doble cayendo a gran velocidad.
Los Siete Magníficos, una historia de buenos y malos por la cual no pasa el tiempo.