Un fin de semana lleno de sorpresas. Gasly logra su primera pole tras nueve años de espera, Antonelli firma una remontada para la historia, Ferrari naufraga en casa y Colapinto se queda al borde de una oportunidad que podía cambiarlo todo
Una fiesta italiana en Monza. Una fiesta que no se celebraba desde 60 años. Lo que nadie podía imaginar es que el protagonista acabaría siendo un joven de Mercedes que, unas horas antes de la salida, parecía condenado a una carrera de supervivencia.
Kimi Antonelli salió desde la decimonovena posición y terminó ganando el Gran Premio de Italia. No es simplemente una victoria. Es una de esas carreras que entran directamente en la memoria de la Fórmula 1.
Sesenta años después de la victoria de Ludovico Scarfiotti en Monza, un piloto italiano vuelve a ganar el Gran Premio de casa. Y lo hace, además, protagonizando una remontada extraordinaria: 26 adelantamientos y una victoria sobre su propio compañero de equipo, George Russell.
Una carrera que se rompió desde el principio
El Gran Premio empezó a complicarse prácticamente desde sus primeras vueltas.
Ferrari llegaba a su carrera de casa con la presión habitual, pero el domingo terminó convirtiéndose en una pesadilla para Charles Leclerc.
El monegasco protagonizó además uno de los episodios más comentados del fin de semana junto a Lewis Hamilton. Los dos Ferrari se encontraron en una batalla interna especialmente tensa y Hamilton llegó a protestar por radio después de que Leclerc le dejara sin espacio durante la lucha.
Pero conviene aclararlo porque las imágenes y los comentarios posteriores han mezclado ambos episodios. El Ferrari terminó contra las barreras después de que Charles perdiera el control del coche en la zona de la Parabólica/Alboreto. Fue un error del propio piloto, no un contacto provocado por su compañero.
Mercedes juega al ajedrez
Mientras Ferrari intentaba sobrevivir, Mercedes empezó a construir una carrera perfecta.
La bandera roja provocó un reinicio y convirtió la estrategia en una auténtica partida de ajedrez. Los neumáticos y las posiciones cambiaron por completo el escenario.
George Russell tenía una posición privilegiada.
Antonelli, en cambio, tenía que remontar. El italiano fue avanzando posiciones hasta situarse en disposición de luchar por la victoria. Mercedes decidió entonces dividir las estrategias de sus dos pilotos.
Russell continuó con los neumáticos duros.
Antonelli entró a boxes para montar medios nuevos.
Durante unos minutos pareció que la decisión podía costarle la carrera. Pero fue exactamente lo contrario.
Con goma fresca, Kimi comenzó a recortar la distancia con su compañero. Russell empezó a sufrir además problemas de vibraciones en la parte delantera.
Colapinto: del podio a las lágrimas
Pero si hubo otra historia capaz de competir con la de Antonelli, fue la de Franco Colapinto.
El argentino tuvo entre sus manos una oportunidad gigantesca.
Después del caos inicial y del reinicio, Colapinto llegó a colocarse tercero.
Alpine estaba soñando con un podio inesperado. Pero en Lesmo 1 llegó el error. Colapinto se fue largo, atravesó la escapatoria y perdió una cantidad enorme de posiciones. En cuestión de segundos, lo que parecía una carrera histórica se convirtió en una lucha por rescatar algún punto. Volvió a remontar y terminó noveno, salvando dos puntos.
Pero al bajarse del coche no pudo contener las lágrimas sabiendo lo que acababa de perder: un podio en Monza.
Un resultado que podría haber sido uno de esos que que cambian la percepción de un piloto y que quedan grabados para siempre. Colapinto tuvo la oportunidad en sus manos y un error se la arrebató.
Ferrari, otra vez bajo presión
Para Ferrari, Monza debía ser una celebración y terminó siendo una decepción. Leclerc abandonó después de su accidente y Hamilton solo pudo terminar sexto.
La batalla entre ambos pilotos volvió a poner sobre la mesa un problema que Ferrari tendrá que gestionar: cuando los dos coches están luchando juntos, ¿hasta dónde se les permite llegar?
Hamilton ya ha dejado claro que considera necesario revisar la manera en que el equipo gestiona las comunicaciones y las batallas internas.
Y mientras Mercedes celebra un doblete en casa de Ferrari, el contraste resulta todavía más doloroso.
Antonelli y Russell primero y segundo. Hamilton sexto. Leclerc fuera.
Monza no podía haber escrito un guion más cruel para la Scuderia.