Cruïlla 2026: La reina en la torre

Miércoles 8 de julio

El miércoles se daba el pistoletazo de salida a la décimo sexta edición del Cruïlla 2026 en el recinto del Parc del Fòrum de Barcelona. Como viene siendo habitual, la primera jornada del Festival es siempre la más corta y la más cómoda de todas. Bajo mi criterio personal y en la mayoría de los casos, también suele ser la más disfrutable y esperada por eso de concentrar a los artistas más pequeños y especiales del Festival.

Para la jornada inaugural, el cartel compuesto por el Cruïlla, nos iba a dejar uno de los días más destacables. Comenzando con Sen Senra a las 19.15 en el escenario Estrella Damm, imposible presentarnos allí antes de esa hora, la tarde continuaba con Greta Farelo en la pequeña carpa Imagin a las 20.15, para finalizar el trío de ases con mi amada Halsey a las 21.45, de nuevo en el Estrella Damm. Un combinado de lo más espectacular y sabroso, al menos sobre el papel.

Con el vigués Christian Senra (a.k.a. Sen Senra) no era mi primera vez, pero sí que era mi primera después de haber sacado, por fases, ese disco triple y conceptual titulado PO2025AZ (Sonido Muchacho, 2025), una obra que hace referencia a sus vivencias de adolescencia y familiares.

El disco, más allá de su primera entrega que no me pareció nada mal, se ha alargado tanto en el tiempo, la primera entrega es de 2023 y la última de 2025, y ha repetido tantos conceptos y sonidos en él, que poco a poco me ha ido dejando de interesar hasta el punto de no escuchar su tercera parte.

Mi disco favorito suyo sigue siendo Corazón Cromado (Sonido Muchacho, 2021) del que cantó alguna, concretamente uno de sus cortes más escuchados junto a C. Tangana, el madrileño no apareció por allí en ningún momento, titulada Qué Facilidad, momento que disfruté bastante. Su fuerte es el R & B de nueva hornada con trazas urban y retazos de hip hop.

El talento del vigués es innegable, tanto en sus habilidades al micro (aunque en directo tira mucho de playback), como a la hora de componer e interpretar sus canciones, de las que puede presumir de crear absolutamente todo el concepto y el trabajo alrededor de ellas, de la misma manera que es igual de destacable la ejecución de la banda que lo acompaña, guitarras, bajo, teclados, batería e incluso un saxo y una flauta travesera, pero como sobre gustos no hay nada escrito y Sen Senra vino a realizar un concierto bajo la premisa del mínimo esfuerzo, sentado en un taburete durante todo el show, además de que su manera de cantar en falsetto de manera continuada llega a convertirse en algo demasiado cansino y repetitivo, no puedo más que decir que, después de sus primeras cuatro canciones, mis ganas y mis expectativas ya estaban por los suelos. No voy a afirmar que dio un mal concierto, porque tanto de sonido como vocalmente (repito lo del playback descarado en varios momentos)  no fue ningún desastre, pero su languidez a la hora de cantar y su falta de entrega y desinterés sobre el escenario, hicieron que el resultado fuera bastante anodino y olvidable. Sobre todo teniendo en cuenta que el show que dio el año pasado en Madrid presentando la obra al completo, fue un espectáculo de escándalo.

Con la intención de quitarnos el mal sabor de boca que nos había dejado el concierto previo, no vamos de cabeza a la pequeña carpa de Imagin para disfrutar del concierto de Greta Farelo, quien después de empezar en esto haciéndole los coros a su hermana gemela Mushkaa (Irma Farelo) en los inicios de ésta (como bien relata en su hit CODO CON CODO), Greta ya ha sacado dos Ep’s en solitario con una solidez y un estilo totalmente desplazado de los de sus hermanas Alba (Bad Gyal) e Irma (Mushkaa).

Presentado su último trabajo en formato EP, MI PENA MI ORO (GGGGGGGGGGG, 2026), del que cayeron todos y cada uno de los cortes, la catalana volvió a dejarnos un concierto para el recuerdo recorriendo sus dos EP’s prácticamente al completo y regalándonos un más que esperado dúo junto a su gemela Mushkaa en el tema Señal De Respeto. Era mi tercera vez con la catalana y he de admitir que tanto ella, su registro de voz está cada vez más perfeccionado y sus carencias sobre las tablas son cada vez menos evidentes, como la banda que la acompaña, todos muy jóvenes excepto ese experimentado y sofisticado batería al que es un placer verlo tocar su instrumento híbrido, van subiendo el nivel con cada nueva presentación en directo que realizan.

Con un público mayoritariamente femenino dentro del espectro LGTBIQ+ y  con una media de edad bastante baja, habían varias menores disfrutando locamente de las emotivas y bailables canciones de Greta, algunos de los temas más celebrados de la catalana fueron U MY NASTY GYAL, entrando en el club, BBY I’M CALLING, ENTRE TU CAMA Y LA MÍA, SE VA EL DOLOR, CODO CON CODO y la muy esperada USTED, en la que la Farelo se bajó al público a cantar y bailar con sus fans como una más.

A muerte con las mujeres de la familia Farelo.

Pero el momento más esperado de la noche y de la jornada, llegaba a las 21.45 en el escenario Estrella Damm con la diva de Nueva Jersey Ashley Frangipane (a.k.a. Halsey), quien después de superar, o más bien controlar, su enfermedad (lupus y leucemia), ha retomado la actividad sobre los escenarios con más fuerza, ganas y presencia que nunca.

Con un espectáculo que llevaba por título The Girl In The Tower, gira europea con la que está visitando las grandes capitales, ambientado en lo medieval con arco de triunfo, escaleras en llamas y visuales acorde a la temática incluidas, la estadounidense salió a escena con una previa de dos canciones sonando por los altavoces perfectamente estudiadas y escogidas, estoy seguro, por ella misma. Estas fueron el Blue Monday de New Order, versionado por la banda Orgy en pleno auge del metal alternativo de finales de los 90, y la otra el Closer de Nine Inch Nails, banda de la cual Trent Reznor es el cantante  y también el productor del disco de la de Nueva Jersey If I Can’t Have Love, I Want Power (UMG Recordings, 2021). Puede que para sus seguidoras más jóvenes, también mayoría entre el público, no fuera nada destacable, pero para los que tenemos una edad  y conocemos los gustos de la Halsey, fue un acto totalmente intencionado.

Antes de nada y siendo la primera del setlist, Halsey interpretó Nightmare como una necesaria y contundente declaración de intenciones sobre cómo iba a desarrollarse el espectáculo, fuerza, garra, sensualidad, poderío y energía a raudales. Separado en cuatro actos que quedaron algo diluidos y reducidos por el acotado tiempo de show del que disponía la americana, una hora y cuarto de reloj, durante el inicial The Mother sonaron la imponente I am not a woman I’m a god, la muy coreable Castle y la preciosa You should be sad, de mi favorito suyo Manic (Capitol Records, 2020). El segundo bloque, que llevaba por título The Maiden, comenzó con Dog Years, siguió con You Asked for This y Experiment On Me, ésta última siendo la canción más contundente de su repertorio con  una interpretación brutal por su parte, para cerrar el bloque con esa embrutecida versión de Closer y la vitalista Honey.

Tomando la guitarra en alguna ocasión concreta, recorriendo el escenario de extremo a extremo, bajando al foso a cantar y saludar a su público e incluso haciendo alguna que otra performance durante la interpretación de los temas, siendo la de las cadenas la más efectista (encadenada al suelo y arrastrándose por el mismo intentado zafarse de ellas) , la vitalidad y las contagiosas proclamas de la Halsey hacia su público – I want you to scream if you are a lesbian -, hicieron de la velada una noche para recordar. Su amor por Barcelona, donde dice que pasa varias temporadas al año y donde su actual marido le pidió matrimonio, la llevó a comentar lo afortunados que nos tendríamos que sentir por vivir en una ciudad tan diversa, libre y cultural como Barcelona. Incluso llegó a explicar que una de las experiencias más bonitas que recuerda en nuestra ciudad, es el día que vino a Barcelona con su hijo. Viendo a muchas mujeres haciendo top less en la playa, se decidió a hacer lo mismo (allá donde fueres haz lo que vieres) metiéndose en el agua abrazando a su hijo piel con piel. – Parece una tontería – , comentaba, – pero es una experiencia irrealizable de donde yo vengo -.

Comenzaba el tercer acto, The Mage, y las escogidas para conformarlo fueron la imprescindible Without Me y la elegante Colors, sellando dos de los momentos más intensos y colectivos de la noche con un público en éxtasis,  y cerrando el bloque la enigmática Bells in Santa Fe y la empoderante Hurricane. Aquí la americana estaba prácticamente tan excitada y exaltada como su público.

Con los fans bañados en sudor y la emoción a flor de piel en todo momento, llegaba el bloque final, They’re Raging at Me, con Lie, una colaboración con el rapero Quavo en la que no sonó su parte, la incendiaria Gasoline, como no podía ser de otra manera, y la ultra dramática y épica Lonely Is The Muse, en la que Halsey salió maquillada como si le hubieran dado un golpe en la cara y sangrando por la nariz. Un cierre de lo más contundente, perturbador y efectivo.

Viendo a la Halsey en directo y teniendo en cuenta que lleva en activo más de una década, no me extraña que hoy en día tengamos a artistas como Olivia Rodrigo, Billie Eilish y Ecca Vandal fijándose en su capacidad para fusionar el rock de guitarras y el pop mainstream de la manera más natural y renovadora.