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WIND ATLAS + UNA BÈSTIA INCONTROLABLE

Una actuación de sobresaliente en una sala con medio aforo

La noche en la que la musculada voracidad de La Bèstia Incontrolable y la experiencia extrasensorial de Wind Atlas pusieron el universo en orden”.

Pudiendo asistir únicamente al bloque central del evento en el que pude disfrutar del musculado y visceral hardcore ruidista de La Bèstia Incontrolable y el ritualismo místico de Wind Atlas (ambos de marca catalana), me pareció una pena muy grande comprobar que la sala 2 del Apolo de Barcelona tan solo llegaba a cubrir la mitad de su aforo para un bolo de dimensiones estratosféricas y tan trascendental importancia. Soy consciente de que ambas bandas pilotan en el sustrato más bajo del underground, y en escenas bastante dispares, pero también lo soy de que estamos ante dos de las bandas más inclasificables, notables, originales y experimentales del panorama actual y eso es algo que, tal y como está todo, es de valer su peso en oro.

Empezando con una muy sorprendente puntualidad, y después de una breve sesión de DJ protagonizada por Vera Sirit, a las 20.15  de la tarde saltaba Una Bèstia Incontrolable a las tablas de la recientemente reformada sala 2 del Apolo para desatar la rabia y la furia representada en su más reciente trabajo de estudio titulado Metamorfosi, editado el pasado 2017 por La Vida Es Un Mus. Trabajo que defendieron, ejecutaron y superaron de manera magistral, además de añadir más de un corte de su ya mítico Observant Com El Món Es Destrueix (2013), en un show en el que primaba un estado físico tenso, crudo, sudoroso y enervado provocado por los ritmos desquiciados y las enfermizas melodías marca de la casa. Su manera de expresar el inconformismo a través de la tergiversación estilística y la incomodidad sonora no tiene parangón y eso es algo que en directo los coloca entre las pocas bandas capaces de hacerte sentir el brutal choque ideológico entre la amargura del nihilismo y la conciencia existencialista.

Y si con Una Bèstia Incontrolable nuestro tenso cuerpo era el receptáculo a alterar por parte de la banda (más allá de sacudir conciencias), con Wind Atlas la noche se convirtió en un estado mental y emocional más allá de la percepción física y auditiva. Una experiencia que rayó lo extrasensorial y que se representa en una actuación en la que tanto la habilidades vocales de Andrea, bailando de manera esplendorosa en todo momento poseída cual musa traída del más allá, como las características musicales de la banda, llegando a un punto en el que los estilos se desdibujan para dar paso a un carácter tan único como intransferible,  se funden en una conjunción litúrgica con la que lo único que podíamos hacer era caer rendidos a sus pies sin remisión y con sumisión. Desgranando por completo su último An Edible Body (2018) y demostrando un inconformismo musical que los saca sin pudor y a conciencia de su anterior piel para mudarlos a una completamente nueva y diferente, la valentía, la calidad y el valor artístico de su propuesta gana enteros en su puesta en escena. Evocadores de un mundo en el que la oscuridad es capaz de explotar la belleza del momento, lo onírico y lo pesadilllesco cobran una intensidad desmedida en manos del combo barcelonés. Asistir a un concierto de Wind Atlases algo así como un viaje astral, una elevación del espíritu provocada por una especie de mantra musical que no para de llamarnos y atraernos a través de patrones rítmicos secuenciales y voces tan fantasmagóricas como celestiales. No hay competición. 

+ Info: Helm + Wind Atlas + Una Bèstia Incontrolable + DJ Vera Sirt / 24 marzo / Sala Apolo / Precio: 8€

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