YellowBreak.com

Los datos personales que se soliciten a los usuarios o que se faciliten de modo voluntario a través de este sitio Web​ están sujetos a esta clausula de información de suscripción. [Leer +]
Email address
Nombre
Apellido
Confirmar Suscripción
Secure and Spam free...
≡ Menu
Salir del armario pasados los 40 post image

Salir del armario pasados los 40

Jorge es un tipo normal, estuvo casado durante 15 años y luego se divorció, trabaja en la Administración y algunas tardes las pasa como voluntario de una ONG. Le gustan las motos, el cine y cocinar. El día de su 50 aniversario convocó a todos sus amigos para celebrarlo, tres parejas, un par de chicas, una soltera y otra divorciada, y dos hombres solos. Los de siempre.

publicidad

publicidad

Jorge montó una cena de cumpleaños, cocinó una lubina a la sal y preparó una menestra de frutas tropicales muy sugerente. A los postres, después de soplar las 50 velas en la tarta que le había preparado su amiga Ana, Jorge se puso muy serio y dijo que tenía que contar algo. El silencio se cortaba con cuchillo cuando los presentes escrutaron la cara de nuestro anfitrión. Su semblante no era serio era más bien inescrutable, en ese mismo momento podía haber estado jugando una mano al póker que ninguno de los presente habría adivinado ni una de sus cartas.

Luego, una vez lo hubo contado, todos confesaron que pensaban que lo que quería decir era que se iba a casar, que cambiaba de trabajo o de ciudad, que estaba enfermo…. Pero no. Jorge esbozó una sonrisa y desembuchó: “He decidido no esconderme más, soy gay”.

Los presentes se quedaron mudos de asombro, a todos les bullían las preguntas en la mente pero nadie se atrevía a romper el hielo. Jorge continuó: “En realidad, lo he sido toda la vida, pero hasta ahora no he sido capaz de admitirlo. Mi matrimonio fue un fracaso porque yo no podía hacer feliz a mi mujer. Intentaba cerrar los ojos y alejar de mí esos sentimientos diciéndome que no era verdad que yo era muy hombre. Pero esa sensación siempre estaba ahí”.

El caso de Jorge no es el único. Por convenciones sociales, por miedo al qué dirán, por inseguridad… a veces se tarda en admitir un sentimiento que se lleva dentro y que lucha por salir a flote. Jorge sigue su relato, hacía algunos meses que  frecuentaba un círculo de gays y lesbianas en la que había conocido a Ana. Ella le contó su experiencia y le animó a dar el paso. Ana nunca estuvo casada pero sí tuvo algunos novios. Siempre se había dado cuenta de que aunque las relaciones con hombres le gustaban nunca la dejaban satisfecha del todo. Ana empezó a sospechar que era lesbiana pasados los 40. Cada vez que iba al cine y veía una escena de cama, se fijaba más en la chica que en el chico. Por la calle, le atraía más unas bonitas piernas femeninas que un moldeado torso varonil.  Pero, como Jorge, ‘hacía la vista gorda’ y seguía buscando al ‘hombre de su vida’.

homosexualidad-6Un día, en un curso de inglés conoció a Margaret, una británica muy divertida, con la que en seguida congenió. Salían juntas a cenar, al cine, a divertirse… hasta que un día de lluvia en el sofá de la casa de Margaret y ante una película romántica se obró el milagro para Ana. Desde entonces, ambas son inseparables. A Ana le costó mucho contárselo a sus amistades pero sobre todo a sus padres. Al principio presentaba a Margaret como una buena amiga y según admitió creía que nadie sospechaba. Pero, de pronto, decidió dar el paso y mostrarse como realmente era. Como Jorge invitó a cenar a sus amigos y lo confesó. Según cuenta Ana se le quitó un peso de encima y lloró cuando su madre, unos días después, le dijo que lo único que le importaba era que fuera feliz.

Margaret, sin embargo, se dio cuenta de su inclinación sexual ya en la adolescencia. Desde entonces sus parejas siempre habían sido mujeres y nunca había tenido ningún interés en conocer a un hombre en el sentido más bíblico de la palabra.

La velada de la confesión de Jorge terminó como siempre, a las tantas. Algunos ayudaron a fregar los platos, otros bebieron demasiado, Marcos y Carmen se fueron pronto, no porque estuvieran contrariados sino ‘por los niños’, como siempre. Los demás se quedaron, también como otras veces, hasta el amanecer. A Jorge se le veía feliz, confesó que no tenía pareja pero que conocía a un chicos que le gustaba y que lo iba a intentar. Sinceramente, sus amigos le desearon suerte. “La verdad es que tanto para heteros como para homosexuales lo de encontrar una buena pareja parece estar cada vez más difícil y más ya con cierta edad”, sentenció Olga. Todos rieron la gracia porque ella cambia más de novio que de camisa.

Esta es una historia verdadera, lo único que es ficticio es el nombre de los protagonistas. Tres meses después de aquella cena, Jorge presentó a su novio, un chico de unos 45 años, con algunas canas y bien parecido y que más de una hubiera deseado para sí. También, como Jorge, Alberto había salido del armario ya entradito en años. 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies
Pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

YellowBreak.com

Los datos personales que se soliciten a los usuarios o que se faciliten de modo voluntario a través de este sitio Web​ están sujetos a esta clausula de información de suscripción. [Leer +]
Email address
Nombre
Apellido
Confirmar Suscripción
Secure and Spam free...