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ENTREVISTA A BORRAZ CON ZETA post image

Manuel Gris se esfuerza por realizar una entrevista, entre risas e interrupciones, al dúo Borraz con Zeta. La historia de esta pareja musical no deja de ser curiosa y valiente al mismo tiempo. ¡No os lo podéis perder!

Debido a que el modo en que el dueto Borraz con Zeta (formado por Luis y Anita) han decidido moverse por el mundo, el modo de llevar a cabo la entrevista ha sido, a primeras, curioso y mágico.

Por una parte yo les mandé por corr

Debido a que el modo en que el dueto Borraz con Zeta (formado por Luis y Anita) han decidido moverse por el mundo, el modo de llevar a cabo la entrevista ha sido, a primeras, curioso y mágico.

Por una parte yo les mandé por correo una serie de preguntas “raras”, alejadas de las típicas, que como Luis me dijo al comentarle la entrevista “De esas radiofónicas coñazo que nos preguntan por el nombre de la banda”, y ellos grabaron una serie de audios mientras vivían su día a día. Me he dedicado solamente a transcribir palabra por palabra, incluidas las risas y bromas que desde lejos, mientras cocinaba o hacía cualquier otra cosa el otro integrante, se hacían y me hacían. En ocasiones he excluido repeticiones o vueltas al mismo tema, por una cuestión solamente de la comodidad del lector, pero he tratado de no ignorar absolutamente nada del alma y la intención de todo lo que me dijeron vía audio.

Llevo mucho tiempo siguiéndoles, y me parecen con diferencia una de las propuestas musicales más ingeniosas, valientes (aunque Luis más tarde me diga lo contrario) y prometedoras que han aparecido en Barcelona, y solo con leer la entrevista podréis comprender porque además de musicalmente también los adoro en lo personal.

Sin más introducción, os dejo con la extensa y profunda charla que he tenido la enorme suerte de tener con ellos de este modo tan extraño.

Disfrutadlo.

En primer lugar me gustaría deciros que estéis donde estéis (porque es complicado seguiros la pista incluso por las redes, con lo inquietos que sois) espero que os vaya bien, y que sigáis luchando por vuestra aventura y con la ilusión por bandera.

L: Pues ahora nos pillas en Granada, de gira. Estamos haciendo toda la zona de Andalucía y a pesar de que todos creen que aquí se está más calentito, tenemos la sierra nevada al lado y estamos ¡helados!

A: Síííí (risas)

L: Pero vamos con la misma ilusión de siempre, porque si no ya nos dirás.

Para entrar un poco en materia, tengo una pregunta algo complicada pero que creo que os gustará recordar: ¿tenéis claro en vuestra memoria el momento en que los dos os mirasteis y os dijisteis “¡Hagámoslo!, dejémoslo todo atrás y apostemos por nuestra música”? Porque, sinceramente, eso es algo que cuando me enteré me pareció de una valentía inmensa, y que muy pocos serían capaces de hacer. ¿Sabéis, por cierto, cuantos días exactos lleváis de tour?

L: Pues tenemos muy claro el momento exacto, y te vamos a mandar la foto (es la foto que corona la entrevista, en la que están los dos brindando con cervecitas). La historia es que yo dejé el trabajo seis meses antes de ese momento, porque decidí que estaba hasta los huevos de mi trabajo en un almacén, y que realmente me quería dedicar única y exclusivamente a lo que me hacía feliz, y que era la música. Así qué dejé el trabajo [···] Entonces hubo una época en la que Anita ya participa en conciertos haciéndome coros y voces y cosas de estas, pero ella tenía su empresa.

A: Sí, yo tenía una empresa de espectáculos con una socia, pero estábamos bastante apretadas por los impuestos y estas cosas, así que cerramos y Luis me propuso unirme al proyecto de forma estable y continua y dije ¡venga, total!

L: Así que le encasqueté un cajó entre las piernas, aunque suene mal.

A: (risas)

L: y a ello nos pusimos. Lo que no estoy muy seguro es si fue el mismo día en que su socia y ella decidieron bajar la persiana de la empresa, pero me suena que sí, porque la foto es de la plaza John Lennon (del barrio de Gracia de Barcelona), entonces decidió unirse al proyecto, hablamos de cómo gestionarlo porque los pisos de Barcelona estaban muy caros para pagarlos con el sueldo de un músico, porque en ese momento solo tocábamos en la calle y dábamos conciertos, pero ya sabemos cómo está el panorama cultural. Así que me cruzo por la mente la típica idea hippy de vivir en una furgoneta. Y bueno, pues era una idea hippy, y yo le dije “te voy a decir lo que me ha pasado por la mente, sé cómo suena, pero… “ y le dije la idea. Después empezamos a hacer cuentas y era eso lo que nos podía salir bien.

A: Era la única manera de mantener el proyecto.

L: Más que nada porque te evitas algunos gastos, aunque de todos modos tiene los suyos con sus ITVs, averías…

A: Y siendo del 95 tiene muuuuchos gastos.

L: sus cosas, hay que pagar gasolina, pero te liberas de unas facturas que siempre te llegan inevitablemente. Así que nos evitábamos la factura de la luz, del gas y del agua. Gastamos butano, pero es una forma de gestionar mucho más cómoda, porque si necesitamos algo salimos más a la calle y hacemos más bolos hasta tener lo que necesitamos. Además al querer mover el proyecto por toda la península un piso era inviable, porque ibas a estar poco (un vecino de su autocaravana en ese momento sacaba el coche del remolque, y hay una pequeña pausa porque Luis se queda embobado mirándolo.

A: (risas, debido a la pausa)

L: (risas) pues eso, es una idea hippy pero era lo más lógico. Así que con esa cervecita en la plaza John Lennon empezó todo.  

Y los días exactos, creemos que todo empezó en Junio del 2016…

A: Sí, en 2016. Sí.

L: Sí, el 1 de Junio del 2016 es cuando nos fuimos.

(Tras una pequeña pausa, Luis hace un comentario final sobre el uso de mi palabra Valiente en la pregunta)

L: Tengo que desmitificarlo, porque yo de valiente en general tengo muy poco. Por lo general no soy una persona valiente.

A: (Risas, así que creemos a Luis)

L: De hecho soy más bien miedoso, que no cobarde. Pero en este caso mis miedos, que a veces son muy paranoicos, jugaron a mi favor. Porque el gran miedo que me movió a dejarlo todo por la música fue el imaginarme en el lecho de muerte, que es muy peliculero, y decir “¿Y si lo hubiera intentado de verdad?”, y ese miedo fue brutal, no pude con él. Así que siempre que me da miedo dar un paso adelante pienso en ello, que es el miedo más grande que tengo, y me lleva a tener un acto de valentía.    

Hay mucha gente que lucha por su música, pero que por unas cuestiones u otras no llegan a superar los muros que les pone delante la vida, ¿cuál creéis que es vuestro secreto y, sobre todo, que les diríais a lo que os tienen como ejemplo de constancia?

L: No sé ni nadie nos tiene como ejemplo de constancia, y seguro que si alguno de mis profesores leyeran esta pregunta se partirían de risa de aquí a Panamá, porque lo que no he sido en mi vida es constante.

A: Yo sí.

L: Ella sí. Es culpa suya todo, ¡que la admiren a ella! (risas). Lo único es lo que decíamos antes, el secreto es quizá nuestro miedo a no haberlo intentado con todas las ganas, energía, dedicación, las 24 horas a lo que uno cree al menos que es. Yo creo que lo que soy es esto, y simplemente intento serlo. Y ya está. Porque en otros trabajos siempre me he sentido incompleto. Tú añadirías algo, Ana.

A: Bueno, que cuando yo estaba estudiando arte dramático mi profesora de interpretación siempre me decía: “Ana, porque no te dedicas a la música. Se te da mejor que la interpretación”, y mira (risas), he acabado así.

Sé que estaréis cansados de que os pregunten por vuestras influencias, así que ricemos un poco más el rizo, ¿qué cantante o estilo musical os han dicho que tenéis o les habéis recordado a alguien y vosotros habéis alucinado?

L: Alucinado no, pero me han dicho a veces que pongo la voz un poco tipo Bunbury, a veces un poco tipo Muchachito cuando son un poco más tipo rumbitas. Calamaro, Fito, Iván Ferreiro, que ésta sí que me sorprendió un poco porque soy muy fan de una canción suya (risas), nada más. Como Bunbury en realidad. Lo que pasa es que al fin y al cabo, tengamos la profesión o el arte que tengamos, aprendemos de los que ha habido antes, entonces es inevitable que aprendes como cuando eras un niño.

Gracias a dios no creemos que tengamos un sonido demasiado calcado a alguien anterior, porque nos influenciamos de tanta gente que nos queda todo un poco más batiburrillo y quizá más interesante. Pero, obviamente, se nos ve de donde cojeamos.

A: Eso en el caso de Luis. A mí, con cariño y amor, no me gusta ni Amparanoia, ni Marlango, y no sé porque la gente me dice que canto como ellas. Son unos grandes, y es un gran elogio que alguien me pueda decir eso porque aunque no me gusten su estilo tienen unos vozarrones y un arte interpretativo que me flipa, aunque no me guste su música. Luego hay quienes ven en nuestro tema Hijo del Viento influencias de Extremoduro o Triana, y nos dicen que es oir esa canción y escuchar una pieza de Triana, y eso es (silencio) es, vamos, que me han puesto una coronita así, y me han dado un beso en la frente.      

Encontráis inspiración de libros, viajes que hacéis, gente que conocéis, ¿pero sobre qué temas creéis que no cantaréis o compondréis nunca?, si es que creéis que hay alguno que veis intocable.

L: No, no hay nada intocable, porque eso sería censura. Eso lo llevan diciendo los humoristas muchos años, que si no podemos reírnos de algo es censura, así que hay que reírse de todo, hay que hablar de todo, hay que escribir de todo, y hay que cantar de todo. Otra cosa es que nosotros en concreto encontremos la manera de tocar cierta temática, porque lógicamente si una cosa no te toca de cerca meterse a hablar de ella es un poco impertinente, entonces procuramos hablar siempre desde experiencias propias o cercanas con conocimiento de causa. No queremos coger una temática que esté de moda y, simplemente por eso, seguir la corriente y meter la pata hasta el fondo y de manera irreversible.  

Esta es un poco friki, y muy personal: ¿cuántos cortes de pelo puede llegar a hacerse Ana en un año, y cuántas perillas distintas Luis? Sí, lo siento, es un detalle que me quita el sueño.

A: Yo tengo la suerte o la desgracia de que mi madre es peluquera, entonces mi madre tiende a decirme “¡ui niña!, que mal tiene el pelo, ven que te lo arreglo”, entonces voy y me hace lo que quiere. Entonces desde que me fui a vivir en la autocaravana no tantos, antes igual me cambiaba el peinado cada dos meses. Ahora cada vez que paso por casa de mis padres, que hace lo que quiere conmigo.

L: Si alguna vez tenemos alzehimer podemos contar nuestra historia de corte en corte de pelo de Ana, porque es cada vez que pasábamos por Barcelona.

A: De hecho en el video de Fisterra me hace gracia porque es un recopilatorio con un poco de los dos años de carretera que llevábamos, y veo como el pelo me va de antes de raparme a todo lo que me he hecho después.

L: ¿Qué había antes de rapada?

A: No sé, creo que llevaba el rollo este Yolandi y tal, no sé. Pero se me ve toda la evolución, rapado, corto, por un lado por otro, tintes, y cosas de mamá Soria. Y Luis tres cuartos de lo mismo.

L: Lo mío es más triste, simplemente es porque yo cuando tenía pelo me gustaba cambiármelo a menudo, y me hacía crestas, cresta por detrás, todo rapado, luego me teñía, pero la alopecia te limita la zona de acción (risas), entonces pues voy probado, porque siempre las patillas me han molado, después bigote por hacer broma con el contrabajista con el que estuvimos tocando un tiempo. Es más aburrimiento que otra cosa.

¿Tenéis alguna anécdota, durante un concierto, de esas que ahora contáis con risas y buen humor, pero que en su día dijisteis Tierra Trágame?

L: La más común es cuando hay el típico borracho subcontratado por el bar, los que viven en el bar, y te dan la chapa y durante el concierto interviene a gritos, pero eso es lo normal. Y durante concierto una en Sevilla, que estaban haciendo las cruces de mayo (Ana se rie), porque en Andalucía en cuanto les das cinco minutos te sacan una virgen, pues nos pasó eso. Estábamos en un local llamado el Gallo Rojo, que hace chaflán con una pequeña capilla, y entonces estábamos tocando Insurgente, que tiene una letra algo impía, y empezamos a oir tamboritos y trompetas y ver nazarenos que nos miraban mal. Y pasaron con la virgen y entre los nazarenos, la gente, y hasta la virgen que creo que también nos miraba mal, que decidimos hacer un descanso, dejar que pasearan el muñeco y después seguimos con calma.

A: Se podría decir que por primera vez en nuestra vida se podría decir que se nos apareció la virgen.

Algo que siempre me ha fascinado son las opiniones que las familias suelen tener sobre lo que hacemos, y no sé si vosotros tenéis el apoyo total o, en algún momento, os tacharon poco menos que de locos por hacer lo que hacéis.

L: En mi caso mi padre siempre había sido músico paralelamente a su oficio de ingeniero industrial, así que cierto apoyo había recibido durante la vida, aunque en el momento en que uno decide dejarlo todo y dedicarse a la música ese apoyo se suele desvanecer. En mi caso yo dejé el trabajo, no avisé a nadie, e hice el Camino de Santiago con mi guitarra y me dije, cuando vuelvas con calma de peregrinar le explicaré cual es mi pseudoplan de vida. Lo malo es que ellos eran conscientes de que yo tenía tres semanas de vacaciones, pero en cuanto vieron que llevaba un mes por ahí empezaron a presionar a mi hermano Dédalo, que al no soportar bien la presión muchas veces pues me presionó a mí para no soportarla él. Así que al final le dije “Tete, tu diles que he dejado el trabajo y cuando regrese a Barcelona me iré lo primero de todo a su casa y les contaré porqué y todo eso”. Total que cuando les comentó mi hermano lo del trabajo se enfadaron un poco, porque yo tenía un trabajo indefinido de mozo de almacén, y… (se oyen unos ruidos de fondo)

A: ¡Lo siento Manu, estoy cocinando y tengo que hacer ruido!

L: Retomo. La cosa es que con ese margen de pensarme las cosas al llegar a casa de mis padres lo tenía todo muy pensado, y estaba muy convencido, que era lo más importante. Así que con lo seguro que iba al final no me costó mucho convencerles.

A: Aquí Anita la no ruidosa. Yo es que a los 16 años ya les dije a mis padres que no quería estudiar una carrera, así que termine humanidades en bachillerato, e hice selectividad por hacerla y me apunté a teatro. Así que ya los tenía prevenidos de antes. Con 16 años ya no me pusieron buena cara, y a partir de ahí se han tenido de joder (risas), y ahora se sienten super orgullosos y eso, pero al principio fue: “¡qué hacéis de mendigos por ahí!”, y bueno. Se han acostumbrados y apoyan el proyecto y ven que estoy feliz, y al fin y al cabo lo que les ha importado siempre es verme feliz. Por tanto, no tiene más.

No voy a seguir mucho más con esta entrevista tan raruna, pero no puedo despedirme de vosotros sin haceros una pregunta de esas hacen los fans locos, como yo: ¿cuántos temas escribís, por ejemplo, en un mes productivo?, ¿y alguna vez habéis desechado canciones? Es algo que siempre me hace gracia cuando lo dice un grupo, eso de que sacan un disco de 12 temas pero habían desechado 40.

L: (risas al repetir la frase Cuantos temas escribís en un mes productivo). Voy a empezar por la segunda pregunta: yo empecé con 16 ó 17 años con la guitarra y a los dos o tres meses de aprender empecé a componer, así que como comprenderás llevo tanto tiempo componiendo que hay muchíííííísimas cosas desechadas, algunas la recuperamos, por ejemplo en este últimos discos (Los niñxs no tienen Bandera) recuperamos temas de hace tiempo, pero sí, hay muchos temas que están ahí, es amplio pero no valido a veces. Para el siguiente disco que estamos ya haciendo hay alguno rescatado, pero en cuanto a la productividad admiramos a la gente que cada día trabajan un poco en ello, pero sinceramente es algo que no me ha salido nunca. Quizá tendría que buscar ejercicios creativos para escribir pero sin pensar que van a ser canciones, porque cuando lo pienso me agobio y ya no escribo libremente, y no me centro, así que funciono mucho por rachas, por épocas, o por “musas” o inspiraciones. La cuales son incontrolables.

Mira, hace poco me ha dado una racha y hemos hecho un par de temas nuevos, pero calculo que llevaba dos años sin escribir nada nuevo. Entonces, pues eso (risa)

Luis, Ana, espero veros de nuevo pronto, y os deseo la mejor de las suertes y os mando toda la energía que puedo desde Barcelona. Sois grandes, ¡coño!

L: Tenemos ganas de verte pronto, en Barcelona o donde sea. Si cuadra alguna presentación o algo y coincidimos sería la hostia porque molaría mucho encontrarse en lugares ajenos, así que nada. Que como tarde nos vemos en Barcelona.

Muchas gracias por tu energía, ¡y ya está! ¡Y que nos vemos prontico!

A: ¡Y muchos besos!

 

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