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CHICAGO, LA SEGUNDA NEW YORK

Ni rastro queda en sus calles del mafioso Al Capone o del intocable Elliot Ness, Chicago se ha convertido en la tercera ciudad de EEUU, detrás de Nueva York y Los Ángeles, y en un centro neurálgico y cultural de primera fila.

tira_chicago_unoEnclavada a orillas del lago Michigan, una extensión de agua que bien podría calificarse de mar interior, la impresionante Chicago recorta su horizonte con un buen puñado de rascacielos postmodernos erigidos en los años 70 y 80 que contrastan con los más bellos edificios modernistas de principios del siglo XX que salpican sus avenidas. 

Para contemplar toda esta belleza aquellos que no tengan vértigo pueden subir al piso 103 de la Torre Willis (antes Sears) y observar desde sus balcones transparentes la majestuosidad de una urbe cosmopolita que ha construido su centro financiero a los pies del río que le da nombre.

Centro de universidades, bibliotecas, teatros y museos, Chicago es la  capital del estado de Illinois y cuenta con una gran oferta cultural y arquitectónica.

La antigua ciudad de Chicago data del siglo XVII y fue descubierta por los españoles. Los indios nativos de la época la llamaban Chicaugou, un nombre que tiene varias interpretaciones, desde ‘poderoso o grande’ a ‘cebolla maloliente’. En 1795 entró a formar parte de EEUU.

Desde sus comienzos, Chicago fue una ciudad próspera ya que contaba con uno de los primeros ferrocarriles de la época. El grave incendio que arrasó casi toda la cuidad en 1871 sirvió de acicate para construir los cimientos de la urbe cosmopolita que es hoy y el principio de la gran corriente arquitectónica que ha hecho a esta ciudad famosa en todo el mundo.

La ciudad de la arquitectura

Entre los edificios que no hay que dejar de visitar está el Centro Cultural y la Public Library, en ambos casos por las obras de arte que albergan pero también por su arquitectura interior, con la cúpula y terraza acristalada en los últimos pisos que no hay que perderse.

Ya hemos hablado de la Torre Willis, a la que no hay que dejar de subir para admirar el gran paisaje de la ciudad, que también se puede ver desde el John Hancock Observatory.

El Historic Water Tower es una construcción de 1869 enclavada en el centro, en el corazón de la Milla Magnífica, el lugar de compras por excelencia de Chicago. La Historic Water Tower fue uno de los pocos edificios que sobrevivió al gran incendio de la ciudad.  Antiguamente era una torre para almacenar agua pero en la actualidad es una oficina de turismo. 

Muy interesante son también el Carbide & Carbon Building, en la avenida Michigan, de estilo Art Decó fue construido en 1929, y  la Union Station, un edificio neoclásico con un impresionante interior que sigue siendo una de las estaciones ferroviarias más importantes de la ciudad.

Chicago es cuna de diferentes movimientos artísticos, entre ellos el gospel. La Iglesia bautista Pilgrim es considerada como la cuna de este estilo musical, pero también es famosa porque en su interior Martin Luther King oficiaba sus sermones a favor de los derechos de la comunidad afroamericana de Estados Unidos.

Al aire libre también encontrarás la sorprendente Cloud Gate, popularmente llamada ‘The bean’ (el haba), una escultura del artista indo-británico Anish Kapoor, que se erige en el Millennium Park. Construida entre 2004 y 2006 está compuesta por 168 placas de acero inoxidable en una estructura redondeada que despierta la curiosidad del visitante. Si majestuosa es su vista exterior, los reflejos desde abajo recuerdan a un calidoscopio y son sencillamente increíbles.

Tampoco te puedes perder el Navy Pier, a los pies del lago Michigan, un muelle moderno que se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas de Chicago, y junto a él se encuentra el gran puerto deportivo de la ciudad que nada tiene que envidiar a los de mares de renombre. El lago, uno de los tres grandes del norte de Estados Unidos, es el único que no hace frontera con Canadá y ofrece al habitante de Chicago numerosas playas que refrescan el caluroso y húmedo verano de la zona.

Grant-Park

Cita obligada para el visitante de Chicago es la Fuente de Buckingham, un preciosa arquitectura situada en Grant Park en el centro de la ciudad. La fuente con sus 134 caños de agua y un surtidor que se alza hasta 46 metros de altura es espectacular sobre todo de noche por el efecto frente a los emblemáticos edificios de la ciudad.

Cerca de la Buckingham Fountain se encuentra el punto de partida de la mítica Ruta 66, un recorrido que lleva hasta las playas de Santa Mónica en California. La Ruta 66 comenzó a construirse en 1926 para unir el medio-este estadounidense con la próspera California y es todo un símbolo del verdadero sueño americano. Recorrida por tantas y tantas películas, con paradas en los moteles más sórdidos de la América profunda, en la actualidad poco queda de su trazado original que ha sido sustituido por las más modernas autopistas. 

tira_chicago_dosOtra fuente muy características de Chicago y construidas para refrescar los calurosos veranos de la ciudad es la Crown Fountain, dos torres de ladrillo de vidrio de 15 metros de alto, colocadas una frente a otras y entre ambas, una piscina de pizarra negra de solo 6 mm de profundidad. Cada torre tiene su actividad interactiva proyectando vídeos de caras desde cuyas bocas cae el surtidor de agua y una iluminación espectacular de noche. La fuente Crown, diseñada en 1999, es obra del español Jaume Piensa, para el empresario norteamericano Lester Crown, que las donó a la ciudad.

En Chicago no faltan las obras de arte al pie de la calle, en la Plaza Daley se puede contemplar una escultura, que no tiene nombre, de Pablo Picasso. Tiene 15 metros de altura y pesa 162 toneladas. Está allí desde 1967.

Las calles de Chicago no serían las mismas sin el tren elevado, el ‘L’ o Elevated, que desde 1892 recorre las arterias de la ciudad a unos cuantos metros de altura sobre una estructura de hierro que personaliza el área metropolitana. Un escenario tantas veces retratado en el cine de Hollywood como en aquella película en la que Richard Gere se enamora desde la ventana del metro de la profesora de baile Jennifer López, cuando pasa frente a su estudio, en ‘Bailamos’.

Pero para visitar bien Chicago nada mejor que echar mano de su oferta de bicicletas eléctricas o segways. Las primeras se pueden alquilar en cualquier punto de la ciudad, por horas o por días completos. El alquiler de segways incluye visita guiada a los lugares más emblemáticos de esta urbe.

La noche en Chicago es especialmente atractiva, no hay que dejar pasar un viaje por el río y lago a bordo de las embarcaciones que amarran a ambos lados de la orilla. El viaje se puede programar también de día pero es recomendable hacerlo al atardecer cuando ya los edificios están encendidos y la ciudad muestra todo su esplendor lago adentro. Un espectáculo que dejará huella en el turista.

De compras

La Milla Magnifica, con la calle Michigan como centro neurálgico, recoge la zona de compras por excelencia, con tiendas de las mejores marcas de moda, joyería, tecnología, diseño y multitud de restaurantes para pasar un magnífico día. Es recomendable el centro comercial de la Water Tower Place con firmas como Abercrombie & Fitch, American Eagle, Victoria Secret…

Para los que no escatiman a la hora de dejarse los dólares, Oak Street, al norte de la ciudad, donde puedes encontrar Prada, Hermes, Jimmy Choo…

Chicago no es una ciudad cara. Podemos comer por unos veinte dólares por persona y entrar a los museos y exposiciones por unos quince.  Donde sí podemos encontrar muy buenos precios es en ropa y complementos siempre y cuando el euro ‘juegue’ a nuestro favor.

Ciencia, tecnología, arte, música

Los tres grandes museos de la ciudad se encuentran en el Museum Campus, donde se puede visitar el Field Museum of Natural History, con el tiranosaurius completo más grande encontrado, el Shedd Aquarium, con una colección de 500 especies de peces, y el Adler Planetarium, dedicado principalmente a la astronomía. También son interesantes, el Art Institute con obras de arte con más de 5.000 años de antigüedad y una importante colección de pintura impresionista, y el Museum of Science and Industry, dedicado al mundo de la tecnología. Si te gustan los deportes, no te pierdas el Chicago Sports Museum con salas interactivas para todas las edades. 

La oferta musical de Chicago es muy variada con programas que se llevan a la calle para el deleite del viandante o que se pueden disfrutar en el Auditorium o en el Pabellon Jay Pritzker, un centro musical de arquitectura muy llamativa y original que fue diseñado por Frank Gehry, el autor del Guggenheim de Bilbao entre otras obras. El Pabellon Jay Pritzker, construido entre 1999 y 2004, está situado en Millenium Park.

Como gran colofón, no hay que irse de Chicago sin disfrutar del blues y el jazz en los innumerables cafés que deleitan al visitante con un programa de lo más sugerente. 

 


@yellowbreakmag

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