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Blog de Manuel Gris: ‘La política como espejo’ post image

La política como espejo

Lo sé, hablar de política es un coñazo. Uno de los gordos (imaginaos escribir esto a las 7:38 de la mañana de un miércoles…). Y que estamos tan golpeados por ella en las noticias que lo último que os apetece es leerme decir lo mismo que en otros medios, que otras voces.

Pues os equivocáis.

Esto no va a ser un peñazo de crítica hacia como nos roban, nos mienten, nos atacan, nos niegan la libertad; de eso nada. Estova de por quénos merecemos a estas personas en el poder, de cómo día tras día no hacemos otra cosa que acumular méritos para que Torra, Carmena, Colau, Diaz, Rivera, Iglesias, Casado, Sánchez o, el último en discordia por antigüedad, Abascal, estén en nuestras vidas, guiándolas, pactando con ellas.

Porque, así como resumen, somos unos auténticos gilipollas.

He tenido la suerte en mis 36 años de vida de haberme cruzado con gente de todo tipo de ideología y discursos políticos (el último, en Madrid, un Anarco-Feudalista con el que pude hablar sobre soluciones a esta situación. Después hablaré de ello), y por eso cuando me preguntan qué ideología tengo o, dicho de un modo menos sutil, a quién voto, siempre digo lo mismo: soy apolítico, y no voto a nadie en particular, porque tengo la extraña tara de que en algún momento, con alguna frase, todos los aprovechados que han llegado en algún momento a vivir de nuestros impuestos, han dicho, o defendido, algo en lo que estoy de acuerdo. Todos. El problema es que por una frase que se curran o promesa que dicen que cumplirán (ja, ja, ja) hay una enoooooooorme lista de incongruencias, falsedades, egoísmos y demás adjetivos típicos de nuestra tan aplaudida por los becerros clase política.

Pero el peor fallo que tienen todos y cada uno de ellos es que caen en el eterno pozo de no hacer verdadera política, sino que nos imitan a los ciudadanos de a pie con la tan arraigada rutina de no escuchar a nadie más que no seamos nosotros mismos o los de nuestro entorno, negando o debatiendo incluso cosas sobre las que estamos al 3000% de acuerdo, pero que debemos tachar y atacar solo porque no viene de nuestros afines, de nuestros camaradas, de aquellos a los que, por miedo a que nos señalen como lo que decimos no ser, abrazamos aunque estén cubiertos de alambre de espino. Porque quizá vosotros no lo haríais, pero llegado el momento deberíamos dejar de lado nuestras ideologías y, en caso de que alguien de otro círculo plantee algo bueno para todos y que tiene una base sólida y que nos gusta, estar de su lado sin importar el pilar que nos diferencia. Porque eso, a mi entender, es verdadera política: saber aceptar los logros de los demás, debatirlos y dar apoyos, pensando únicamente en el bien del pueblo y del país, que, en definitiva, son quienes nos han puesto ahí y en los que debemos pensar primero.

Pero la realidad no será nunca así. No puede serlo. Somos un vivo reflejo de los que están en el poder, y todo lo que hacen o las mentiras que nos cuelan sin descanso nacen de nuestra propia forma de vivir en sociedad, de defenderla y pulirla, de cómo tratamos al prójimo mientras pedimos que nos traten de un modo distinto. En definitiva, de ser unos auténticos falsos ciegos y ególatras y después extrañarnos porque aquellos en quienes confiamos nuestras vidas sean nuestra viva imagen. Porque si uno es un racista, la otra una mentirosa, el de más allá un gilipollas o la otra una arpía es porque tú, tu madre, tu hijo, tu novio, tu jefe, tu compañero de trabajo, tu suegro, lo son, y cualquier otra forma de ver nuestro mundo no son más que visiones colocadas detrás de un prisma con el logo de la Sexta, Telecinco, TV3, Antena3 o TVE.

Somos nuestros líderes y el modo en que les tratamos, les atacamos, les dejamos seguir haciendo sus mierdas, y la forma en que miramos hacia otro lado cada vez que nos la meten hasta el fondo y sin vaselina.

Un ejemplo que hace poco he vivido viene dado por lo que VOX logró en el Palacio Vistalegre. Muchas personas, debido a que tooooodos los medios de comunicación se han puesto las pilas al ver que con ellos va a pasar lo mismo que con Trump (tiempo al tiempo), han decidido no hacer lo mismo que entonces, es decir,reírse y burlarse de él, y han optado por analizar frase por frase todo lo que dijeron, hicieron, atacaron y defendieron, porque, dios no lo quiera, un grupo de ultraderechistas entren en el parlamento junto a los comunistas radicales, los que apoyan a los terroristas, los nazis o los burgueses, a los que mucha gente apoya y defienden ciegamente. Porque ser facha no mola, pero comunista/nacionalista/simpatizante de terroristas sí, ¿verdad? El caso es que la gente se rompía las vestiduras cuando se les subió a la cabeza el discurso a VOX y atacaron a los indepes, que dio la casualidad que las palabras que usaron se parecían muy de muchísimo a las de Torra, Puchi y las de todos estos meapilas pronuncian para atacar a España, al rey, a los andaluces o a cualquiera que no sea raza pura catalana. Y vuelvo a repetir, antes de que os salga el insulto fácil por la boca, yo no simpatizo con nadie, NADIE, y por eso quizá tenga los ojos un poco más abiertos en este campo, debido a que para mí todos son unos mentirosos, y puedo analizar a cualquiera que se las dé de líder desde una perspectiva mucho más neutra, menos politizada, y me haga gracia que se ofendan los mismos que antes insultaban o amenazaban, o que pidan en rueda de prensa, por ejemplo (la ministra de igualdad que tenemos ahora es una mina), presunción de inocencia para los políticos las mismas personas que no se la dan a los hombres con la ley de violencia de género, porque nuestros políticos son igual de falsos y de gilipollas que nosotros, que queremos que vengan inmigrantes y coloquen mantas pero después si el negocio de un pariente se hunde miramos hacia otro lado, que si la policía “ens pega” son todos unas bestias aunque si nos pasa algo perdemos el culo yendo a poner una denuncia, o que intentamos llegar a fin de mes haciendo trampas en el pago de las obras o pasando de la comunidad de vecinos al tiempo que atacamos a los tarjeta black. Por no hablar de las feministas que no dicen nada cuando se filtra que los que apoyan su causa han gastado un pastizal público en clubs de alterne (¡dios!, como me pone la hipocresía).

La clase política de nuestra país somos nosotros y nuestras mierdas, cuando ellos nos mienten somos nosotros mismos mintiéndonos y robándole dinero de la cartera a nuestra pareja, y por mucho que hagamos o votemos creo que lo que mi amigo Anarco-Feudalista me comentó el pasado sábado es la única manera de poner todo en su sitio de una vez: quitándolos a todos, A TODOS, y empezar de cero.

Y sé que suena complicado y loco, sé que estábamos bebiendo y eran las 12 de la noche, ¿pero no os parece la manera más sensata de arreglar esta mierda y ponerlo todo en orden?

¿No creéis que ya va siendo hora de que dejemos de confiar en nuestros fantasmas y miedo?

+ REFLEXIONES DESDE MI...

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