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ARCADE FIRE post image

Con un Sant Jordi realmente desangelado, la Preservation Hall Jazz Band comenzó su actuación sobre el cuadrilátero situado en el centro de la pista del Palau a poco más de las ocho de la tarde con una entrada a la que todavía le faltaba más de la mitad de público por aparecer. Sin poder decir nada malo de ellos en cuanto a calidad y ejecución se refiere, quizás no fue la elección más acertada la de traer como teloneros a una banda que, con todos los respetos, consiguió aburrir a muchos soberanamente. Tan solo las primeras filas parecían alborotarse mínimamente con un combo que tanto se iba por los Cerros de Úbeda con las influencias de Europa del este como que se perdía por caminos latinos propios del merengue. No les encontré la gracia hasta que durante los dos temas finales de Arcade FireEverything Now (Continued) y Wake Up para ser exactos, subieron de nuevo a escena para completar la friolera de 15 personas sobre el escenario despidiendo una noche digna de ser elogiada.

Saliendo a escena por los laterales del Palau cual campeones de los pesos pesados del indie, saludando al público que les rodeaba en todo momento y apareciendo en primer plano por las cuatro pantallas elevadas que quedaban justo encima del escenario con la 5º Sinfonía de Beethoven sonando a todo trapo por los altavoces del lugar, su presentación corrió a  cargo de un locutor al más puro estilo lucha libre que los coreaba y vitoreaba como el que más haciéndolos subir al curioso escenario en forma de cuadrilátero, para ese momento ya preparado con las cuerdas de boxeo instaladas, plagado de gadgets para facilitar la movilidad, la exposición y la posición de todos los músicos de manera ideal y en todas las direcciones posibles. Una puesta en escena sumamente cuidada y calculada que, con el añadido de las visuales que emitían sus pantallas y que elevaban la experiencia considerablemente, supuso uno de los mayores aciertos de la noche.

Con dos bolas de discoteca descomunales que subían y bajaban a placer tanto al frente como en la parte posterior del escenario iluminando de belleza el Palau entero en más de una ocasión, de la misma manera que lo hacían las cuatro columnas de luces que rodeaban el escenario consiguiendo unos patrones de luz alucinantes, el repertorio de la banda canadiense se centró, como era de esperar, en su último trabajo dejando espacio suficiente para el obligado repaso de todos y cada uno de sus discos anteriores. En las más de dos horas que llegó a durar el concierto de Arcade Fire, cayeron nada menos que 21 temazos (bis incluido) dejando claro que no hay nadie como ellos a la hora de montar una fiesta en toda regla. Los continuos coros ensordecedores del público, la enardecida alegría colectiva y la comunión estratosférica del respetable con la banda, llevaron la sofisticación y la clase del indie pop hasta lo más alto del Olimpo de los Dioses gracias a una banda que parece no tener límites a la hora de reinventarse y ofrecer cada vez más y mejor.

Con una variación tanto a los instrumentos como en el posicionamiento dentro del cuadrilátero sumamente sorprendente por parte de los nueve músicos que integraban el grueso de personas sobre el escenario, percusiones, violín, teclados, pianos, baterías, guitarras, bajos, sintetizadores y muchos, pero que muchos micros, en el centro del escenario había también una plataforma giratoria que tenía instalados una batería, un piano y un teclado de manera permanente logrando un efecto alucinatorio a los ojos de un espectador que no daba a basto a la hora de observar todo lo que ocurría a su alrededor. Con alguna que otra rampa en el escenario que permitía a los guitarras elevarse por encima de la media, tanto Win Butler como Régine Chassagne se dieron varios un baños de masas recorriendo el Palau entero desde sus puntas cantando y saludando a un público rendido a sus pies en todo momento. Algo que dice mucho de ellos y de su cercanía por mucho que estemos hablando de un recinto de más de 10.000 personas.

Hablando un poco más de su repertorio y obviando ese épico final ya comentado, el set-list dio su pistoletazo de salida con el imponente tema que da nombre a su último disco, Everything Now, seguido del Rebellion (Lies) de su Funeral, la fantástica Here Comes The  Night Time del discutido Reflektor y la sorprendente elección de No Cars Go de mi favorito absoluto Neon Bible. Una traca inicial insuperable a la que dieron paso, previa desmontada de cuerdas del cuadrilátero con las que uno de los percusionistas tuvo un pequeño percance, el dúo formado por Electric Blue y Put Your Money On Me de su sonado Everything Now a las que siguieron It’s Never Over (Hey Orpheus) del ReflektorMy Body Is Cage del Neon Bible y la descomunal Tunnels de su disco debut. A estas alturas muchos nos estábamos preguntando qué estaba pasando con las ansiadas canciones de su laureado The Suburbs, pues bien, justo en el ecuador del concierto, Arcade Fire se marcaron un regalo de los gordos ejecutando The Suburbs, The Suburbs (Continued), Ready To Start y Sprawl II (Mountains Beyond Mountains) de una sola tacada componiendo uno de los bloques estelares de la noche seguido de otro dedicado exclusivamente al Reflektor con ReflektorAfterlife We Exist también ejecutadas del tirón. Creature Comfort y Power Out cerraron la noche justo antes de un bis que incluyó We Don’t Deserve Love además de las dos con las que compartieron escenario con la Preservation Hall Jazz Band

Autoproclamados como la mejor banda en directo de la actualidad, hay que decir que una aseveración así resulta bastante osada y pretenciosa cuando hacía tan sólo una semana Roger Waters había ofrecido su insuperable espectáculo musical llamado US + THEM con dos sold outs consecutivos en el mismo recinto en el que Arcade Fire recayó en Barcelona para presentar su lustroso Everything Now ese sábado de abril sin conseguir el ansiado lleno absoluto. Pero lo que es indiscutible es que, en el actual circuito indie internacional, no hay nadie capaz de hacerle sombra al titánico directo de Arcade Fire. Una afirmación mucho más acertada.

+INFO: Arcade Fire + Preservation Hall Jazz Band / 21 abril 2018 / Palau Sant Jordi (Barcelona) / (varios precios)

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